Seguro que en alguna llibreria de vell podrá encontrarse, dentro de 20 años, algún ejemplar suelto de una estudio que más o menos se titule: La obsesión insaciable. Cómo no cambiaron los horarios comerciales (1981-2011), editorial Libros del Centro. Bien distribuido por capítulos, se encontrará, por un lado, cómo ha evolucionado el comercio minorista en la transición, desde la europeización (1986) hasta la globalización digital. Con fotos de establecimientos de toda la vida que seguirán abiertos, otros reorientados y, probablemente, un tercer grupo de espacios aún por perfilar pero con dominio de la comunicación digital. En la segunda parte, para politólogos y semióticos, todo un conjunto de textos legales, periodísticos, estudios patrocinados por patronales pero firmados por catedráticos independientes, y algún cartel de cerrado por festivo (o quizá al revés).
Información publicada en la página 24 de la sección de Economía de la edición impresa del día 04 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los estudiosos leerán admirados cómo perduró la teoría de que el horario de apertura y cierre hizo al comercio. Casi como un dogma. Claro que a pie de página aparecerán también las organizaciones de botiguers que, ajenos al fenómeno, crearon asociaciones para dinamizar su zona de influencia, comprar conjuntamente o acoger comercios innovadores. Sin necesidad de horarios.