Entre los agentes sociales, es el decano de sus dirigentes. El secretario general de la UGT de Catalunya, Josep Maria Álvarez, ha anunciado que ha abierto una reflexión sobre su continuidad al frente de la central después de 22 años y seis mandatos como máximo dirigente del sindicato en Catalunya. «Esperaré a enero para decidir si me presento o no a la reelección en el próximo congreso», ha asegurado Álvarez en declaraciones a este diario.
Información publicada en la página 19 de la sección de Economía de la edición impresa del día 16 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El líder de la UGT de Catalunya, que encabeza desde 1990, afronta uno de sus momentos más delicados debido a la crisis y a las dificultades económicas y de imagen pública que han sufrido todos los sindicatos. En el caso de la UGT catalana, se ha negociado un expediente de regulación de empleo (ERE) temporal y una rebaja salarial para toda su plantilla debido al impacto de los impagos de programas públicos gestionados por la organización.
Josep Maria Álvarez destaca que tomará la decisión sobre su continuidad como secretario general cuando falten unos meses para el congreso que se celebrará la próxima primavera. «Sería irresponsable -afirma-- decir ahora si me voy o me quedo. Tomaré la decisión atendiendo a razones colectivas».
Tiene claro que «el sindicato está preparado para el relevo» en el caso de que, finalmente, decida dejar la primera línea. Admite que, a pesar del desgaste de sus mandatos y especialmente durante esta crisis, «se siente con ganas y fuerzas de seguir en el cargo si eso es lo que decide el congreso».
Los 174.000 afiliados que mantiene el sindicato son para él su principal activo, así como una muestra del crecimiento en los años anteriores y de la resistencia durante la recesión. Ante los recortes en las asignaciones recibidas por parte de las administraciones, advierte de que la alternativa es el modelo alemán, en el que «solo se benefician de los convenios los trabajadores afiliados y para el resto se aplica la norma general y se cobran los servicios».
Los prolegómenos congresuales de la UGT catalana coincidirán con un otoño caliente contra el último hachazo del Gobierno. «Las movilizaciones -asegura-- ayudarán a recordar al Gobierno que los ciudadanos quieren otra alternativa como la negociación de un gran acuerdo que el Ejecutivo desprecia». Álvarez participó esta semana en una acción de los sindicatos para mejorar la imagen de España en el extranjero. El secretario general de la UGT repartió folletos en el aeropuerto de El Prat para mostrar la verdadera cara de la crisis a los que nos visitan.