Tiempo le faltó a la guardiana de la ortodoxia financiera para colgarse la medalla tras observar cómo el Banco Central Europeo (BCE) enfriaba las expectativas de España e Italia, cuando no es habitual que el Gobierno de Angela Merkel comente las decisiones de Mario Draghi. Ayer sí lo hizo. «Es importante que haya confirmado la postura del Gobierno alemán», afirmó rotundo el vicecanciller y ministro de Economía, Philipp Rösler. El razonamiento del político liberal fue el siguiente: si el BCE toma medidas para atajar la escalada de la prima de riesgo de los países más castigados por los especuladores, sus gobiernos pueden sentirse menos motivados para aplicar reformas.
Información publicada en la página 5 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 03 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«La política monetaria no puede reemplazar los esfuerzos nacionales en política financiera y económica, por lo que no puede ofrecer una solución duradera», arguyó Rösler. Por su parte, Francia prefirió poner énfasis en la defensa que hizo Draghi del euro. Según el presidente francés, François Hollande, el BCE confirmó las conclusiones de la última reunión del Consejo Europeo, en la línea de dejar la puerta abierta a la intervención en caso de necesidad. No obstante, Hollande añadió que, ahora, «vigilará» de cerca la reacción que tengan los mercados.
Desde Roma, tras reunirse con el líder del Partido Democrático, Pier Luigi Bersani, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se confesó «hondamente defraudado y preocupado» por las palabras de Draghi y confió en que esta primera decisión pueda corregirse. En defensa de España salió el primer ministro finlandés, Jyrki Katainen, quien alabó las reformas y afirmó que los mercados financieros son «injustos» con España porque no valoran lo suficiente estos ajustes.
MÁS ALIVIO / El Fondo Monetario Internacional (FMI) celebró la disposición del BCE a volver a intervenir en los mercados, pero hizo hincapié de nuevo en que la política monetaria por sí sola no puede resolver los problemas a los que se enfrenta la eurozona. «Más alivio monetario y apoyo no convencional aliviaría las tensiones mientras se implementan otras políticas y tienen efecto», explicó en un comunicado.