Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro acordaron anoche preparar un plan potencial de salvamento financiero de Irlanda, centrado en su quebrado sector bancario, para tenerlo listo cuando Dublín se decida finalmente a solicitar ayuda. La gravedad de la crisis bancaria irlandesa está desestabilizando las credibilidad de Irlanda en los mercados internacionales y amenaza con arrastrar a otros países con elevado déficit público, como Portugal.
Una comisión técnica viajará a Dublín para chequear la economía irlandesa y preparar un posible rescate a los bancos. ATLAS
El ministro de Finanzas de Irlanda, Brian Lenihan, ayer a su llegada a Bruselas. REUTERS 7 FRANÇOIS LENOIR
Información publicada en la página 46 de la sección de Economía de la edición impresa del día 17 de noviembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Los ministros del Eurogrupo también respaldaron públicamente los esfuerzos de Irlanda, Portugal y Grecia para sanear sus respectivas cuentas públicas, pero les pidieron esfuerzos adicionales de reformas económicas y laborales, en especial a los dos últimos países.
Las dudas sobre la capacidad de Irlanda de hacer frente a la gravísima crisis bancaria que atraviesa el país, que ha disparado su déficit público al 32% del producto interior bruto (PIB) este año, ha desencadenado en las últimas semanas una escalada en los tipos de interés de la deuda pública de Irlanda, Grecia, Portugal y, en menor medida, España, Italia y otros países de la zona euro.
El plan para ayudar a la reestructuración del sector bancario irlandés será elaborado conjuntamente por la Comisión Europea, el Banco Central Europea (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en estrecho contacto con el Gobierno irlandés, explicó el presidente del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, tras concluir la reunión ministerial.
«Estos contactos pueden considerarse como la intensificación de un programa potencial de ayuda concentrado sobre la reestructuración del sector bancario, en el caso de que ese programa fuera necesario», precisó el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.
CAPACIDAD DE REACCIÓN / El responsable del fondo europeo de estabilización, Klaus Regling, aseguró que estaría en condiciones de movilizar «sumas muy importantes» de dinero en el plazo de cinco a ocho días si fuera necesario para intervenir en el rescate de Irlanda.
El ministro irlandés de Finanzas, Brian Lenihan, reiteró una vez más que Irlanda no necesitaba pedir la ayuda del fondo europeo de estabilización financiera, porque tenía cubiertas sus necesidades de financiación pública hasta mediados del 2011. Pero ante las desconfianzas creadas por la gravedad de la crisis del sector bancario nacional aceptó estudiar con la Comisión Europea, el BCE y el FMI como afrontar su reestructuración, dejando la puerta abierta a un posible rescate financiero europeo si resultara inevitable.
MANTENER LA CALMA / Ante las declaraciones alarmistas previas efectuadas por el presidente de la Unión Europea (UE), Herman Van Rompuy, y del propio Juncker, Rehn efectuó un llamamiento público a mantener la calma y «la cabeza fría».
«No está en cuestión la supervivencia de la zona euro», subrayó Rehn. «De lo que se trata es de un problema muy grave en el sector bancario irlandés», insistió el comisario.
El Eurogrupo expresó su satisfacción por el anuncio efectuado por el Gobierno irlandés de realizar un ajuste presupuestario de 15.000 millones de euros en el periodo 2011-2014 para reducir su déficit público al 3% del PIB en el 2014. Juncker destacó que 6.000 millones de ese ajuste se materializarán el año próximo, lo que debería contribuir a reforzar la credibilidad y confianza en Irlanda.
No obstante, los ministros de la zona euro exigieron a Irlanda el establecimiento de un mecanismo de revisión de su estrategia plurianual para incluir ajustes adicionales si el crecimiento económico resultaba inferior al previsto.
«El Eurogrupo -subrayó Juncker- adoptará una acción coordinada y decidida para salvaguardar la estabilidad financiera de la zona euro, si fuera necesario». «Disponemos de los medios para hacerlo», añadió Jucker, en una advertencia dirigida a prevenir nuevos ataques especulativos contra Irlanda.
Respecto a Portugal, el Eurogrupo instó al Gobierno a apliar en su totalidad el riguroso presupuesto previsto para el 2011 y a adoptar reformas económicas y laborales destinadas a «remover las rigideces existentes» en distintos sectores, en especial en la negociación colectiva y en la mejora de la productividad.
A Grecia, los ministros de la zona euro le reclamaron ajustes adicionales del gasto público en el 2011 y a acelerar las reformas sobre tributación, regulación empresarial, mercado laboral, sanidad pública y administración.
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