En el segundo trimestre del año, la economía china moderó su crecimiento hasta el 10,3 %, respecto el 11,9 % de los tres primeros meses del ejercicio. El Gobierno ha tratado de reconducir la política fiscal en los últimos meses para frenar una economía con riesgo de recalentamiento. Las cifras publicadas ayer por la Oficina Nacional de Estadísticas mantienen a China en la senda del crecimiento anual del 8 % que fijó Pekín.
Información publicada en la página 39 de la sección de Economía de la edición impresa del día 16 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
El año pasado, el Ejecutivo puso en marcha un plan de estímulo económico de cuatro billones de yuanes (586.000 millones de dólares) con el objetivo de salir con celeridad de la crisis global a través del gasto interno. El Gobierno dio órdenes recientemente de frenar los masivos créditos bancarios, muchos de los cuales se sospecha que se ofrecieron sin las garantías suficientes. Los precios inmobiliarios se han disparado este año, desatando los temores a una burbuja y estimulando la desazón en la clase media, para la que cada vez es más difícil adquirir una vivienda.
No se espera que Pekín reaccione a la caída del crecimiento, que un portavoz gubernamental calificó aún de «muy alto». El primer ministro, Wen Jiabao, ya ha aclarado que la economía avanza por «el camino correcto». Por el contrario, hay temor de que Pekín se muestre aún más reacio a revaluar el yuan. La buena marcha de la economía nacional convirtió a China el año pasado en el principal socio comercial de Brasil, India y Sudáfrica.
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