Alternativas a la toalla y la sombrilla. Los numerosos espacios verdes de la ciudad de Barcelona reciben la visita en verano de vecinos -y no pocos turistas- en busca de la paz y la sombra que no encuentran en las siempre bulliciosas playas. A continuación, media docena de recomendaciones verdes en el distrito de Sants-Montjuïc.
JARDINS DE MOSSÈN COSTA I LLOBERA
Especies tropicales
En la carretera de Miramar, muy cerca de la plaza de la Armada, los Jardins de Mossèn Costa i Llobera exhiben una gran variedad de plantas, entre las que destacan los cactus y especies tropicales de todas las formas y medidas, gracias a un microclima especial, creado en buena parte por su orientación cara al mar. Como un museo botánico al aire libre, este sugerente espacio verde no necesita juegos infantiles ni otros servicios accesorios para llamar la atención del visitante. Joan Vilaplana, vecino del Eixample, es un habitual: «Vengo corriendo desde casa. Las vistas no tienen precio y el entorno es muy tranquilo», explica el joven deportista.
JARDÍ DELS DRETS HUMANS
Pasado fabril
Información publicada en la página 39 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 17 de agosto de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
El Jardí dels Drets Humans forma parte de la conocida como Illa Phillips. En los años 60 era un espacio para la relajación de los trabajadores de la factoría de dicha marca holandesa. Con su remodelación en el 2007, el espacio situado entre el paseo de la Zona Franca y las calles de Jane Adams, de la Foneria y de Amnistia Internacional, este bonito jardín incluye una pista de patinaje, un lago y, sobre todo, 30 puntos de luz, uno por cada artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «Está muy bien cuidado, hay sombras y puedes estar fresquito», explica Ildefonso Lagumilla, vecino de Mineria, que pasea aquí a su perro a diario.
MIRADOR DEL POBLE SEC
Vistas privilegiadas
A medio camino entre el parque forestal y el urbano, situado en el parque de la Primavera, el mirador del Poble Sec permite múltiples usos y vistas. Y es que combina vegetación mediterránea con servicios como pistas de petanca, juegos infantiles y áreas de descanso. Lugar de recreo para las familias barcelonesas desde finales del siglo XIX, el parque de Montjuïc acoge en esta zona una cascada escalonada de casi 20 metros que termina en un estanque con vegetación marina. «Hoy hemos jugado a estirar la cuerda y el limbo, y también a identificar los edificios más emblemáticos de la ciudad», cuenta Raquel Martos, monitora del casal Escó.
MIRADOR DEL MIGDIA
'Picnic' en el pinar
Pasear y descansar. Cualquier opción es buena en un parque como el del Mirador del Migdia. La zona de pinos protege del sol una espectacular espacio de picnic muy frecuentado los fines de semana. También es un buen punto de avituallamiento para ciclistas aficionados: «Hemos subido desde la plaza de Espanya, como casi siempre, y este es un rincón precioso para parar», cuenta Manuel Roda, aficionado al ciclismo. Los amantes de las excursiones pueden reseguir la montaña de Montjuïc, comenzando por este mirador y acabando en otra terraza natural como es el Mirador de l'Alcalde.
PARQUE DE LA ESPANYA INDUSTRIAL
Un espacio familiar
El parque de la Espanya Industrial, rodeado por nueve imponentes faros obra del arquitecto Luis Peña Ganchegui, contiene dos figuras protagonistas: el dragón de hierro que los más pequeños usan como tobogán y la escultura de Neptuno situada en el estanque. Numerosos bancos a la sombra de los plataneros ofrecen descanso. En cambio, la canasta de baloncesto, las mesas de pimpón o el frontón invitan a la actividad física de grandes y pequeños. «Estamos de vacaciones y venimos con los niños casi cada día. Es nuestro parque favorito», cuenta Miguel Ángel Pérez, vecino de Sants.
PARQUE DE CAN SABATÉ
La pirámide escondida
Su entrada, en la calle de la Mineria, es discreta. En el interior, sin embargo, el parque de Can Sabaté esconde un espacio verde majestuoso, rodeado por viviendas. Una fuente ornamental con forma de pirámide preside la plaza empedrada central. «Suelo venir a tomar el sol y desconectar, porque aquí no se oye nada de nada. Es una plaza desconocida en el distrito», explica Carmen Ruiz, vecina del barrio. El dueño de la caseta de helados frente a la puerta del parque, Juan Hernández, sin embargo, lamenta que ya no es tan visitado: «Hasta los noventa y pico fue su mejor momento», recuerda Hernández