Atender a los menores con discapacidad los sábados por la mañana para que sus padres puedan desconectar durante unas horas. Este servicio, impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona y conocido como Temps per tu, pone de relieve el trabajo invisible de los sacrificados padres a los que ofrece un muy necesario respiro. La prueba piloto se realizó el año pasado en Sant Martí, donde el servicio dobla ahora sus recursos debido al aumento de la demanda.
Información publicada en la página 39 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 10 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Comenzamos el curso pasado en la escuela de educación especial Conxa Espina (Rambla Prim, 211), y en este segundo año añadimos otro espacio: la ludoteca El Xalet Clot (Bilbao, 220). El servicio tiene ahora presencia en siete distritos, y para el 2013 llegaremos al resto de Barcelona», explica Glòria Palomares, técnica del Institut Municipal de Persones amb Discapacitat.
«Estas tres horas, entre las diez de la mañana y la una de la tarde, nos van muy bien para hacer encargos y desconectar. Pero lo más importante es que ellos se lo pasan bien. De lo contrario, no los traeríamos», comenta Albert Navarro, padre de dos niños que son usuarios del colegio Conxa Espina.
«El otro día diluviaba pero los niños y las niñas vinieron igualmente, encantados, muy felices», añade Palomares, quien subraya que los hermanos y hermanas sin ningún tipo de discapacidad también pueden quedarse con los monitores. Sin embargo, reconoce, muchos padres aprovechan las horas que brinda Temps per tu para prestarles mayor atención a sus otros hijos.
Actividades inclusivas
Los monitores encargados de los niños y niñas con discapacidad entre 4 y 18 años están especializados en el ocio inclusivo y preparan actividades lúdicas de calidad adecuadas a las necesidades de los menores. «Los usuarios del centro Conxa Espina se han tenido que dividir en dos grupos según su edad y grado de dependencia», cuenta la técnica, quien destaca la experiencia de Joc Viu y la Fundació Pere Tarrés, entidades encargadas de realizar este servicio en Sant Martí.
El contenido de esas tres horas quincenales, que incluyen unos minutos para el almuerzo y todo tipo de actividades dirigidas, es muy flexible. «Depende de la autonomía y capacidad intelectual de cada grupo. Pero, ante todo, trabajamos para que los más pequeños estén cómodos y disfruten. No plantearemos ninguna actividad o juego que no les guste», cuenta Abel Gasol, coordinador de monitores de la asociación deportiva Joc Viu. Después de la experiencia previa con la prueba piloto, continúa Gasol, la intención del equipo de monitores es potenciar las salidas: «Aunque las instalaciones son adecuadas, es importante que estos niños y niñas disfruten con normalidad de la vía pública, de los espacios abiertos de su distrito».
Este respiro quincenal funciona gracias al copago. «Los cinco euros por semana no es el coste real. Se pone un precio simbólico porque creemos que está bien que las familias valoren el servicio y se hagan responsables. Las familias numerosas tienen un descuento, y asumiremos el coste total si nos encontramos con alguna familia que realmente no pueda hacerse cargo», explica Palomares.