Plataformas culturales. Las galerías de arte son el nexo de unión entre los creadores, tanto emergentes como veteranos, y la sociedad. Son escaparates para las obras, trampolines para los artistas noveles y, al mismo tiempo, crean afición. En el distrito de Gràcia conviven diferentes espacios, cada uno con un sello de identidad propio.
PALAU ANTIGUITATS
GRÀCIA, 1
Dibujo antiguo y grabados
El concepto de Palau Antiguitats es curioso. La primera planta de este negocio fundado en 1986 parece un anticuario, con objetos de época, algunos muy curiosos, y mucho mueble. En la segunda, hay más objetos con la personalidad que imprime el paso del tiempo y un amplísimo fondo de grabados y dibujo antiguo. La galería, que su responsable, Santi Mercader, llama «gabinete de artes gráficas», ocupa la tercera planta. «Organizamos unas dos exposiciones al año, también cursos, con el objetivo de enseñar didácticamente la técnica del grabado para que el público aprenda a valorar y disfrutar esta técnica», añade Mercader.
ESPAI B
TORRENT DE L¿OLLA, 158
Fábrica de creaciones
Abierta en el 2003 por Jordi Comas y Benet Solina, Espai B es una galería que trabaja para promocionar el arte contemporáneo de nuevos creadores pero también de artistas con dilatada trayectoria. «Benet y yo habíamos trabajado antes en otros proyectos artísticos, y coincidimos en varias exposiciones», recuerda Comas. El espacio, antigua fábrica de componentes para automóviles, alberga hoy pinturas, fotografías, ilustraciones y estampas digitales. «Nos llegan cada día muchos correos de gente que quiere exponer, y es duro escoger para mantener un buen nivel», explica Comas, un apasionado «del colorismo y de la nueva figuración».
PASPARTÚ
VERDI, 25
Arte comprometido
La galería Paspartú es mucho más que un espacio de difusión artística por su compromiso social. «A partir del intercambio disciplinar, intercultural y generacional, Paspartú fomenta el debate y la creación de un estado de opinión sobre el arte y su valor sociocultural en la sociedad actual», explica Elena Jordán, directora de proyectos artísticos. Una vez al año, desde el 2008, la galería saca el arte «a la calle» con el proyecto global Art al carrer. «El objetivo es que durante un día el barrio conozca cómo trabajan los artistas, puedan acoger sus obras en sus balcones o escaparates», cuenta Jordán, quien también organiza debates y seminarios.
SAFIA
BRUNIQUER, 9
Romper con el elitismo
Abierta como espacio de exposiciones hace 21 años, la galería Safia es un punto de encuentro entre el artista y el público. A partir del apoyo a los artistas, tanto emergentes como conocidos, la galería pretende formar al público en el arte contemporáneo. «Queremos generar nuevos coleccionistas, con obras adaptados a todos los bolsillos», explica una de las fundadoras, Natalia Foguet. En esta línea, crearon el proyecto del Hipermercat de la sala Vinçon, donde una vez al año exponen obras como si fueran un producto de consumo más y romper así con el «elitismo» que el arte puede llevar asociado.
UNTITLED BCN
TOPAZI, 14
Galería con 200 socios
El Untitled BCN es una sala de arte ubicada en una antigua tapicería de Gràcia, pero también es un taller colectivo y un espacio compartido con otras iniciativas culturales. Sus impulsores, Jessica Casey y Xavier Kaye, organizan además cursos e intercambios. «Cuando sales de la universidad solo encuentras bares donde exponer porque las grandes galerías son inaccesibles. En este sentido, Untitled BCN es la plataforma perfecta para los artistas», explica Marc Badia, uno de los casi 200 socios de la galería. Y es que por 60 euros al año puedes formar parte de este inquieto colectivo.
TAGOMAGO
SANTA TERESA, 3
400 muestras fotográficas
La galería Tagomago abrió hace tres años con «la ambición de especializarse en un medio muy joven como es la fotografía, con solo 170 años», explica su propietario, Vicenç Boned. De sus paredes blancas han colgado obras contemporáneas de todo tipo: narrativas, experimentales, de moda, artísticas... «Calculo que por aquí han pasado 400 artistas, tanto profesionales como aficionados», recuerda Boned, quien escoge buscando cierta «alquimia» con la fotografía. En Tagomago, explica el galerista, venden «un año, una firma y una técnica». Los precios van de los 100 a los 10.000 euros.
Información publicada en la página 51 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 23 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)