Canet Rock 2015

OPORTUNIDADES FORMATIVAS PARA LOS 'NI-NI'

Receta laboral

Nueve jóvenes, becados por el Distrito de Sant Martí, finalizan un curso básico de restauración con buenas perspectivas de colocación

L. B.
BARCELONA

Miércoles, 8 de mayo del 2013

Alumno 8Iván Balaguer monta una mesa en la Escola d'Hosteleria.

A pesar de la delicada coyuntura económica actual, con una tasa de paro sin precedentes copando las portadas día sí y día también, las perspectivas de futuro de nueve jóvenes ni-ni (porque ni estudiaban ni trabajaban) del distrito de Sant Martí han dado un giro de 180 grados al finalizar con éxito un curso en la Escola Superior d'Hosteleria de Barcelona (paseo de Taulat, 243) becado por el ayuntamiento. «Los seleccionados venían derivados de Servicios Sociales, no de la oficina de empleo. El curso formaba parte de un programa de inserción dirigido a jóvenes de entre 16 y 19 años sin trabajo y en riesgo de exclusión social», explica Dionisio Ortiz, miembro de la dirección del departamento Serveis a les Persones de Sant Martí.

De los 15 seleccionados, nueve jóvenes han finalizado recientemente el curso de servicio básico de restauración y bar de 220 horas, repartidas entre la teoría impartida en el centro y las prácticas en diferentes hoteles y restaurantes de la ciudad. «Hemos recibido informes semanales personalizados muy positivos, y si no están ya trabajando es porque ahora mismo no hay una vacante concreta. Pero es un sector con mucha rotación y en el que faltan profesionales», cuenta Iñaki Gorostiaga, director general del centro, quien mantiene el contacto con antiguos alumnos ahora hosteleros y restauradores. «La escuela funciona desde 1985, y durante todo este tiempo hemos formado desde chefs a directores de hotel. Son personas que conocen muy bien nuestra filosofía, cómo formamos, y ayudarán a los más jóvenes», añade Gorostiaga.

Contratos a la vista

Para evaluar el éxito del programa, el Distrito determinó que el 50% de los alumnos, como mínimo, debía salir con contrato laboral gracias a la bolsa de trabajo del propio centro educativo. «No podemos olvidar que nuestro objetivo era formar, pero también facilitar la inserción juvenil. Colocar en los próximo días a nueve chicos de los 15 que empezaron el curso es un muy buen resultado», explica Ortiz, quien lamenta los abandonos pero pone el énfasis en un «índice de acabado muy alto» en comparación con otros cursos ocupacionales. «Oportunidades como estas no pueden dejarse escapar, porque no son cursos precisamente baratos», explica uno de los alumnos diplomados, Iván Balaguer, de 17 años, quien llegó a cortarse el pelo por recomendación de un profesor.

Balaguer ha descubierto un filón en la hostelería y, en general, el turismo gracias a su facilidad para las lenguas extranjeras. «En el hotel donde hice las prácticas tenía que hablar francés e inglés con los clientes», recuerda el joven, con muchos puntos para trabajar en cuanto comience la temporada alta. «La responsable de Recursos Humanos del hotel donde hice las prácticas me ha incluido en una pequeña plantilla que tienen para refuerzos, y me podrían coger en breve para una sustitución», explica ilusionado Balaguer.

En vista del «buen resultado obtenido», explica Ortiz, el Distrito de Sant Martí trabaja en otras acciones similares para crear «oportunidades» para los jóvenes.

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