La pastelería La Palma, en la plaza del Mercat, corazón de El Clot, acaba de cumplir 90 años. Esta es una cifra que en los tiempos que corren para el comercio no solo es una proeza sino que también define a tres generaciones de la familia Pérez: el abuelo, que la fundó; el hijo, que la sostuvo en tiempos difíciles, y Ramon, el nieto, que con la ayuda de hermanas y cónyuges, la ha convertido en un referente de sabores y olores de todo Sant Martí.
Este santuario gurmand ofrece un pastel propio del día, casi todo el año, ya que, como explica Ramon, «este es un barrio trabajador y tradicional». En La Palma se citan innovación con tradición. Muchos de los productos fruto de la imaginación de sus maestros pasteleros solo se pueden hallar aquí como: copas de Champions a tamaño natural, billetes de 500 euros de chocolate, números gigantes de cumpleaños, pasteles conmemorativos como los de la boda de la Infanta Cristina, del que se vendieron 3.300 unidades en una semana, o el reciente del 90 aniversario, nueva textura a base de manzana.
La fama de La Palma trasciende los límites de El Clot, pues ofrece la oportunidad de alternar los sabores pasteleros más a la última con los tradicionales de la pastelería catalana como las 3.500 cocas de Sant Joan que salen cada junio (y que suponen tres largas colas en la calle a pesar de lo dinámico de su expedición), los turrones (el producto más demandado del año, especialmente el de crema) y el roscón de reyes, la debilidad de Ramon Pérez y que le supuso un récord de permanencia en el obrador: 18 horas.
Pero no todo consiste en placeres organolépticos, pues esta pastelería, de barrio por vocación, pero cosmopolita por nivel, también promociona la ilusión por el dulce a partir del conocimiento y realiza una importante labor didáctica. Cada curso, siete escuelas del barrio envían a casi 700 niños para aprender a hacer pasteles. La clase se inicia con un vídeo introductorio, al que siguen explicaciones sobre la mesa de trabajo y una sesión práctica en la que los escolares elaboran sus propias monitas de chocolate.
La Palma es también un importante punto de referencia en las actividades solidarias de El Clot. Su compromiso con el Banc d'Aliments, Castellers de Barcelona, Gegants del Clot y otras instituciones generosas con su entorno arrancó hace 10 años.
La actividad solidaria más importante tiene lugar en Pascua. Una enorme mona de 30 kilos de chocolate y 50 kilos de pastel, que llena un escaparate, se reparte entre niños que acuden con una aportación para el Banc d'Aliments. En el 2012 se consiguieron 3.250 kilos de alimentos. Como dice Pérez: «Ser pastelero es ser artesano, pero también una forma de ser solidario y, lo más importante, crear ilusión».