Las obras para mejorar la accesibilidad en la calle de Santa Otília, en el barrio de La Font d'en Fargues, solo reciben buenas palabras. No en vano, era una actuación largamente reivindicada. «Hace muchos años que esperábamos estas obras. Las aceras apenas llegaban a los 80 centímetros y era imposible pasar con el carrito de la compra o con una silla de ruedas sin bajar a la calzada», cuenta José María Peña, vecino «desde hace más de 40 años» de una vía que después de seis meses de trabajos presenta un aspecto irreconocible, totalmente accesible, sin plazas de aparcamiento y mobiliario urbano nuevo.
Información publicada en la página 41 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 04 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Dado el carácter secundario de la calle, Santa Otília se ha transformado en una vía de prioridad peatonal en forma de plataforma única, con más espacio destinado exclusivamente a las personas», explica Joan Carles Bonaga, director de comunicación de la Agència de Promoció del Carmel i Entorns.
Esta actuación, con un presupuesto de 514.408 euros, ya estaba en la lista de deberes del anterior ayuntamiento, pero no ha sido posible ejecutarla hasta el presente mandato por «razones únicamente económicas», aclara Bonaga.
Deficiencias y soluciones
Tal y como especificaba la carta del distrito que han recibido los vecinos de la calle, «el objetivo de la actuación es mejorar las condiciones de accesibilidad». La diagnosis sobre el terreno reflejaba, entre otros muchos aspectos a mejorar, el aparcamiento indiscriminado y la saturación de elementos como las torres de luz invadiendo las aceras, un pavimento en mal estado, una desproporción exagerada entre vehículos y peatones y la inexistencia de la recogida de aguas superficiales. «No teníamos ni alcantarillado municipal, solo un colector particular que acababa siempre embozado», denuncia Peña.
Una de las primeras actuaciones del distrito para devolver la vía pública a los peatones fue la eliminación de las 38 plazas de aparcamiento en superficie después de estudiar con los propios vecinos sus necesidades reales. Y es que de las 31 fincas de la calle de Santa Otília, 19 tienen aparcamiento propio, una cifra que supone el 61,3%. «Estudiamos caso por caso. Nos reunimos con los vecinos de la calle y ellos estaban de acuerdo con la desaparición de estas plazas de aparcamiento, que más bien aprovechaban vecinos de otras calles», aclara Bonaga, quien añade que los vehículos acababan invadiendo incluso el espacio de paso de las aceras.
El vecino Sergio de Blas celebra la colocación de pilonas y la desaparición del aparcamiento en superficie: «Había días que se juntaban coches en ambas aceras y no pasaba ni el camión de la basura. El aparcamiento de motos, en cambio, me parece bien para evitar que acaben ocupando la acera». «Por la noche muchos coches pasaban solo para buscar aparcamiento», recuerda Adoración López, vecina de una planta baja.
El lavado de cara de Santa Otília incluye la renovación de la iluminación pública y del pavimento, así como la incorporación de árboles, jardineras y papeleras.