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El plan de ayuda a ancianos que viven solos llega a 7 distritos

El proyecto 'Radars' moviliza a 500 voluntarios que atienden a 300 mayores

EL PERIÓDICO / Barcelona

Miércoles, 22 de mayo del 2013

Personas mayores sentadas en un banco.

Primero fue el barrio de Camp d'en Grassot-Gràcia Nova, en Gràcia y, poco a poco, han ido sumándose otros distritos hasta conseguir que siete, de los 10 que hay en Barcelona, hayan implantado ya el proyecto Radars. Esta iniciativa, en la que participan vecinos y entidades ciudadanas, localiza y vigila el día a día de las personas mayores de 75 años que viven solas o acompañadas de otras de más de 65 años. Se trata de ayudarles para que puedan permanecer en sus hogares, en su entorno de toda la vida y a su vez garantizar su bienestar social.

El 20,8% de la población barcelonesa tiene más de 65 años y los que han cumplido los 80 se han pasado del 26,4% al 34,3% en el periodo que va del 2003 al 2012. Para detectar los casos de ancianos que viven solos se realizan visitas por los pisos de los edificios del barrio o bien a través de la información que llega a los voluntarios.

Este programa atiende ya a 300 personas y los servicios sociales han realizado la valoración de 97 más con riesgo de riesgo de aislamiento y de exclusión social. La iniciativa se desarrolla desde el área de Qualitat de Vida, Igualtat i Esports, en colaboración con 127 entidades ciudadanas. Alrededor de 500 personas entre vecinos y comerciantes se convierten en una especie de vigilantes que dan protección a los más mayores y contribuyen a reducir su riesgo de aislamiento.

El proyecto Radars funciona además de en el distrito de Gràcia, en los de Ciutat Vella, Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi, Sant Martí, Horta-Guinardó y Eixample. Esta experiencia se pretende que llegue en el próximo año a los 10 distritos que hay en la ciudad.

Los voluntarios deben estar atentos «a la dinámica diaria de las personas mayores que conozcan y deben comunicar si se detecta algún cambio en su rutina, en su comportamiento o en su aspecto», aseguran fuentes consultadas.

SENSIBILIDAD Y RESPETO // Además de estos controles, voluntarios y asistentes sociales realizan visitas a domicilio y controles telefónicos para saber cómo se encuentran. El trabajo de los voluntarios no requiere gran esfuerzo. «Solamente hace falta observar a estas personas mayores con una mirada sensible y respetuosa con su privacidad», explican las mismas fuentes. También les acompañan al médico, les ayudan a realizar trámites que no pueden hacer solos e incluso los visitan para darles conversación.

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