El Periódico Barcelona

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El pasillo de la alegría

El largo enlace de la estación de metro de Passeig de Gràcia exhibirá a partir de mañana un mural con sonrisas de viajeros

1.300 pasajeros posan con buen humor

En el marco de la Primavera Cultural de TMB, el enlace de la estación de Passeig de Gràcia se convierte en un pasillo de sonrisas.

RICARD FADRIQUE

En el marco de la Primavera Cultural de TMB, el enlace de la estación de Passeig de Gràcia se convierte en un pasillo de sonrisas.

LUIS BENAVIDES
BARCELONA

Miércoles, 8 de junio del 2011

Sonrisas en el metro. 8 Martí Sementer muestra la foto que se hizo con su madre en Passeig de Gràcia.

Sonreír es beneficioso. Favorece las relaciones con los demás y hasta se ha demostrado que mejora el sistema inmunológico. Y, además, es gratis. Por eso, TMB ha decidido clausurar el ciclo de actividades de la segunda edición de Primavera Cultural con una curiosa iniciativa que ha consistido en fotografiar las sonrisas de los viajeros. La empresa vestirá el larguísimo y tedioso pasillo de la estación de metro de Passeig de Gràcia (Líneas 2, 3 y 4) desde mañana y hasta el 30 de junio con sonrientes fotos, tipo Polaroid, que se han hecho los usuarios.

«Pensamos esta iniciativa porque creemos que una sonrisa puede cambiar nuestra actitud al encarar un nuevo día y es una buena manera de destacar la gran diversidad de usuarios del metro», explica Maite Peris, directora de relaciones públicas del TMB, quien define este proyecto como «arte colaborativo» al tratarse de una acción en la que «ha podido participar todo el mundo» gracias al fotomatón instalado para plasmar este proyecto.

Viaje a Fuerteventura

Durante toda la semana pasada, el colectivo de arte urbano y cooperativo Wallpeople animó a los pasajeros del metro a regalar la mejor de sus sonrisas. «La gente odia ese pasillo y qué mejor que llenarlo de gente con caras felices. Además, es primavera y el optimismo es muy importante en estos tiempos que corren», explica Pablo Quijano, miembro del colectivo encargado de poner en marcha esta actividad, que ha tenido precedentes en otras ciudades, aunque con fotos aportadas por los usuarios.

Los pasajeros que se han retratado han recibido una foto de recuerdo y además pueden ganar un viaje a Fuerteventura. Entre las 1.300 fotografías que optan al regalo «hay de todo». El fotógrafo escondido en la cabina, David Romà, pasó toda la semana pasada disparando su flash: «Es cansado pero gratificante. La gente siempre te sorprende». Como el pequeño Martí Sementer, quien vence su timidez con una divertida mueca. «Nos enteramos por correo electrónico de los actos culturales de TMB y hemos venido», explica su madre, Montserrat Puig.

Otros usuarios se topan con el fotomatón por casualidad: «Ella tenía curiosidad y no ha podido negarse. No sabemos qué harán con las fotos», cuenta avergonzada Laura Cuesta, retratada con su amiga Alba Pellicer tras recoger la foto de recuerdo y el código para el sorteo. Sus sonrisas se exhibirán en tamaño póster a partir de mañana con otras 1.300 en el pasillo de enlace de metro más largo de la ciudad.

No le asusta tener que ganarse la titularidad, pero tampoco quiere aburrirse en el banquillo