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UNA historia de SANTS-MONTJUÏC... la calle de Sants

El origen humilde del eje comercial mayor de Europa

La antigua carretera de Sants, creada en el siglo XVIII, acoge ocho kilómetros de tiendas

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26 octubre 2011

Página 50

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Miércoles, 26 de octubre del 2011

Compras 8 Paseo entre la plaza de Sants y la calle del Moianès.

Los comerciantes consideran el eje de las calles de Sants y de Creu Coberta el paseo comercial más largo de Europa, «con un total de ocho kilómetros de tiendas», asegura Lluís Josep Marticella, vicepresidente de la asociación Sants Establiments Units.

Pero lo que hoy es un gran eje comercial, a finales del siglo XVIII, se erigió sobre la antigua calle del Sant Crist. Era entonces una calle de carros, con casas tradicionales y balcones de hierro. Todavía no había comercios, ni siquiera animación, comparada con la que llegaría más tarde. Sants era un núcleo de población limítrofe con Barcelona.

La construcción de la antigua carretera de Sants se inició en 1763 y, cinco años más tarde, se acabó el puente sobre el Llobregat a Molins de Rei, desaparecido en la época franquista. En 1781, una crónica de la época describe la carretera como una vía con «30 palmos de ancho y, a cada lado, morales y aceitunos». En el siglo XX, los árboles ya eran urbanos, y aparecen los famosos plataneros barceloneses, aunque no se sabe si fue antes o después de la anexión.

Núcleo obrero

No fue hasta abril de 1897 cuando Sants, con una población aproximada de 20.000 habitantes, se anexiona a la población milenaria de Barcelona, la antigua Barcino de los romanos, por propia voluntad. Entonces, el viejo núcleo rural era una zona industrial que conservó buena parte de sus características de núcleo obrero, aunque, al mismo tiempo, la actividad comercial de la carretera aumentó, hasta convertirse en la calle mayor de la zona, precursora de la actual.

El gran avance de la población de Sants y, por ende, de su vía principal, se produjo en la primera mitad del siglo XIX, cuando se construyó la vía ferroviaria y se instalaron los primeros vapores. Fue entonces cuando muchos comerciantes, que huían de los impuestos de Barcelona, empezaron a mudarse a la carretera de Sants. Con el crecimiento de Barcelona aquella antigua población suburbana ha quedado cada vez más céntrica y hoy el eje comercial de Creu Coberta-Sants está más vivo que nunca.

Las grandes reformas urbanísticas en el barrio y zonas vecinas, como la estación Barcelona-Sants, han propiciado la revitalización económica de la carretera, basada en un progresivo cambio de uso hacia el sector del comercio.

Pero, como todo en la vida, el desarrollo comercial de la zona ha traido consigo alguna de su problemática, como la aparición de «las franquicias y los nuevos propietarios, los que no son el comercio del barrio de toda la vida», indica Marticella. Para el vicepresidente de Sants Establiments Units, estos tres colectivos «no se integran y no participan» del espíritu comercial de Sants, «no tienen el afán asociacionista que tenían nuestros padres». Porque cabe recordar que en el eje comercial de Sants hay establecimientos regentados por bisnietos de los fundadores, es decir, los propietarios actuales son la cuarta generación de la saga familiar.

Y es precisamente este asociacionismo de los comerciantes el que imprime a las tiendas de Sants ese carácter familiar que propicia que sea tan activo y que organice actos lúdicos de todo tipo, como las cabalgatas de Navidad. Y es por ese afán de tienda de barrio auténtica y autóctona que se respira en la calle de Sants por lo que Lluís Josep Marticella pronostica que las grandes superficies comerciales «caerán antes que nosotros».

Tuve la oportunidad de ver in situ el trabajo de Juan Carlos Unzué en el Numancia y su entrega a la profesión es máxima.