FERRETERIA MARIMÓN
PLAZA DE EIVISSA, 10
Cinco generaciones
La quinta generación de la ferretería Marimón, el joven Albert Font Miramón, conoce a la perfección el producto que venden. «Para estar detrás del mostrador de una ferretería debes dominar el artículo que tienes en la tienda, y no es fácil porque necesitas tener mucho material, tanto antiguo como moderno», cuenta Font, quien ha «mamado» el oficio desde los 17 años. «Compaginaba los estudios y el trabajo, hasta que acabé de estudiar y me hice responsable del negocio familiar», recuerda el joven, quien se ha ganado la confianza de la clientela de toda la vida. «Lo que más me gusta de mi trabajo es solucionar problemas a la gente», apostilla.
IL·LUMINACIÓ CORRETJA
PERE PAU, 2
Avanzados a su tiempo
«Mis bisabuelos eran lateros. Arreglaban ollas y regaderas», recuerda Anna Corretja, al frente de Instalaciones Corretja, un negocio abierto en 1888 por su familia. Y es que la segunda generación evolucionó hacia la electricidad y la lampistería. «Cuando pusimos el primer fluorescente en la tienda, la gente alucinaba. Y muchas personas venían a la tienda para usar nuestro teléfono. Fuimos pioneros en muchos de estos avances, y los chicos venían para aprender el oficio», recuerda Corretja, quien poco a poco ha introducido productos de decoración. Su misión, continúa la tendera, es seguir dando luz al barrio durante muchos años más.
PASTISSERIA MAYOL
HORTA, 59
Fundada en el siglo XIX
La familia Mayol abrió en 1854 una pastelería con su apellido en los primeros números de la calle de Horta. «En 1911, coincidiendo con el crecimiento del barrio, la trasladaron a la ubicación actual, un poco más arriba», explica Joan Mayol, la quinta generación. «El negocio ha evolucionado y se ha ido especializando. En sus inicios, la familia vendía incluso jabones a las lavanderas», cuenta Mayol, quien todavía prepara repostería tradicional como el Mató de Pedralbes o los Borregos. «Hace no tantos años --continúa el pastelero-- no se hacía tanta nata como ahora, ni piezas con chocolate. Y la fruta decorativa era confitada, no fresca».
MERCERIA ISABEL
OBLIT, 44
Mobiliario con encanto
En la parte superior de la puerta de la entrada aún puede leerse Esperanzas en alusión a las dueñas anteriores. «Cogí el negocio hace 15 años y conservo el mismo escaparate y mobiliario. Tiene encanto», explica Isabel Pereira, propietaria de una tienda con historia. «No recuerdo el año exacto de su inauguración, pero sé que ya existía antes de la construcción del mercado, que tiene unos 65 años», cuenta Isabel, quien tiene todos los hilos, agujas, botones, cremalleras y cordones imaginables. Aunque lo que más vende es «ropa interior, porque las modistas del barrio ya se han jubilado».
CEREALS TARRIDA
DANTE ALIGHIERI, 53
Al por mayor y al detalle
Cuando Agustí Tarrida abrió su negocio dedicado a los cereales y las legumbres en Horta-Guinardó en 1956, le avalaban dos generaciones. «Mis abuelos habían vendido en Sant Andreu, y mis padres tenían algo parecido pero más variado, como un colmado. Yo me centré en los cereales, y vendemos al por mayor y al detalle», cuenta Tarrida, quien ha pasado el relevo a la menor de su hijas, Concepción. «El secreto de nuestro éxito ha sido siempre escoger muy bien el producto que vendemos, para que sea siempre de primera calidad y vigilando también el precio», cuenta el ahora jubilado.
BODEGA MASSANA
HORTA, 1
Mucho vino y almuerzos
«La primera vez que vendieron vino aquí como bodega fue en el 1930. Se llamaba Can Ripollet, y dos décadas después la familia Massana cogió el negocio», cuenta Carles de la Prida, encargado y miembro de la familia propietaria. El interior del establecimiento ha permanecido intacto, y entrar por la puerta se convierte en un auténtico viaje de ida y vuelta al pasado. El vino a granel sigue siendo el producto estrella. «Servimos unos 1.300 litros a la semana. Pero también almuerzos de tenedor y bocadillos», explica De la Prida, firme defensor de las que llama «bodegas de toda la vida».
Información publicada en la página 46 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 17 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)