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GENTE DE GRÀCIA

Payesa urbana. Mercè Muñoz tiene casi 70 años, de los que lleva más de 60 en Gràcia. Se distrae con una parcela del huerto de Turull, pese a que nunca antes trabajó la tierra.

Mercè Muñoz: «Planto tomates, lechugas, judías, coliflores...»

Jubilada. USUARIA DE UNA PARCELA DEL HUERTO DE TURULL

Miércoles, 5 de septiembre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
LAIA MESTRE
BARCELONA

Mercè Muñoz (Cuenca, 1943) llegó a Barcelona con 8 años y desde entonces siempre ha vivido en Gràcia. Está jubilada y ahora cuida de su madre, que ha cumplido 99, de la que tiene que estar muy pendiente. Desde hace menos de un mes tiene una nueva ocupación. Ha sido una de las 15 personas del distrito de Gràcia (cinco mujeres y diez hombres) a las que el ayuntamiento ha concedido una parcela del Hort Urbà de Turull, que en total tiene unos 400 metros cuadrados, para que puedan cultivarla personalmente.

ÁLVARO MONGE

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Información publicada en la página 42 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 05 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

—¿Cómo surgió la idea de pedir una parcela del huerto?

—Estoy jubilada desde hace poco y ahora me dedico a cuidar de mi madre, que ya es muy mayor, con la que vivo. En la terapia que voy para personas que somos cuidadoras me dijeron que me buscara una ocupación, algo para distraerme. Desde siempre me han gustado mucho las plantas y mi sobrina, que está metida en temas de medio ambiente, me contó lo de las parcelas del huerto urbano de Turull. Yo no tenía ni idea de que aquí había un huerto. Mi sobrina me dijo que lo pidiera y que si me tocaba, me ayudaría.

—Y entonces se inscribió.

—Sí, pero muy justo. Fuimos a preguntar a la sede del distrito de Gràcia y nos dijeron que solo faltaba un día para cerrar la inscripción. Llené los papeles ahí mismo y los entregué. Días más tarde se hizo el sorteo y me tocó. Cuando llegamos al huerto no sabía si estaría preparado para el cultivo o no ni en qué condiciones me lo darían. Cuando vi aquello, que era solo el trozo de tierra, me quedé de piedra. Además nos dijeron que la parcela la tenía que cultivar solamente la persona que la había pedido, así que mi sobrina no podía ayudarme mucho. Entonces pensé en cómo haría yo sola todo eso.

—Va trabajando poco a poco.

—Así es. Hace más o menos un mes que me dieron la parcela del huerto y casi todos los días trabajo un poco. No tengo un horario fijo, sino que vengo aquí cuando me apetece. Hay que hacer muchas cosas. Llegas para quedarte un rato y se te pasa la tarde. Cuando llego a casa estoy muy cansada pero relajada a la vez y con una gran satisfacción.

—¿Usted había trabajado la tierra antes?

—Nunca. En mi vida había cogido una herramienta. Los primeros días me vio un vecino del huerto trabajando como una burra y me lo preguntó. Le dije que no, que nunca antes lo había hecho, y me respondió que no lo parecía, porque trabajo con muchas ganas. Algunos hombres piensan que esto de trabajar el huerto es solo cosa de hombres, pero nada de eso. Todo lo que sé sobre el huerto lo he aprendido con la edad, con la experiencia, de ver a mi madre en el pueblo trabajando la tierra. También me informé en algunos gardens de cómo hay que plantar cada alimento, qué cuidados necesitan las verduras, qué productos hay que utilizar y todo eso. Al final he plantado coliflores, lechugas, tomates, judías...

—El huerto le va bien para distraerse, supongo.

—Me va muy bien. Quería buscar algo que me distrajera, aunque lo de cultivar el huerto es distinto a lo que yo había pensado, como un curso de pintura. Pero me obliga a salir de casa. Es esclavo, también. Cuando empiezas a cultivar algo no puedes dejarlo. Hay que venir todos los días y cuidar las verduras, regarlas... Porque sino el trabajo que se hace no valdría para nada. Sin embargo, cuando ves que empieza a salir algo de lo que has plantado hace muchísima ilusión.

—¿Tiene relación con los otros hortelanos de aquí?

—Nos conocemos de las horas que pasamos en el huerto. la mayoría son personas de mi edad, porque el concurso estaba abierto solo para personas de más de 65 años. Aun no tenemos una relación muy próxima pero vamos hablando. Los hortelanos me ayudan, eso sí. Me regaron el huerto sin que se lo pidiera unos días que no pude venir, y eso se agradece. Además muchos son vecinos del barrio, gente que vive cerca de mi casa.

—Y esto va a durar cinco años, en principio.

—Exacto. Las parcelas nos las han dado por cinco años. Hay gente aquí que repite, porque ya tenían antes una parcela y ahora se la han vuelto a dar. Yo no sé si aguantaré tanto, pero de momento voy tirando y estoy contenta con mi huerto.

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