Las modernas piscinas del Club Natació Catalunya (Ramiro de Maeztu, 25), en el barrio de La Salut, tienen más de 1.500 niños abonados, entre alumnos de escuelas y particulares. Otros dos centenares son sacrificados deportistas que entrenan hasta ocho veces por semana sin dejar de lado sus estudios: «Nado dos horas y media cada tarde, de lunes a viernes, y tres días por la mañana antes de ir a clase», explica la nadadora María José Mójica. Ocho de sus 14 años los ha pasado flotando en las calles de las piscinas del club: «Me gusta competir y cuando consigues alguna marca importante todo el duro trabajo ha merecido la pena», añade la menuda deportista.
Información publicada en la página 47 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 23 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Francesc Xavier Garcia, conocido por todos como Tato, es el director deportivo de este club que el año pasado cumplió 80 años. «Nos preocupamos mucho por nuestros deportistas. Y la comunicación con ellos y sus padres es diaria», explica Garcia, que reconoce que cuando cuanto más pequeños son los deportistas, el papel del director deportivo es «más de educador que entrenador».
Un medio muy exigente
La fuerza de voluntad de estos jóvenes para combinar sus carreras deportivas y académicas es digna de medalla: «Si te organizas bien, puedes con todo. En mi caso hago sacrificios para aprovechar todas las horas libres que puedo. Salgo de clase y a las siete de la tarde entreno con mis compañeros», cuenta Enric González, waterpolista de 18 años.
Para el director deportivo del Club Natació Catalunya, una entidad volcada en la promoción del deporte en general, aunque la natación y el waterpolo son las secciones más destacadas, «el agua es un medio muy exigente». Garcia recomienda empezar con 7 u 8 años como muy tarde para «dominar el medio» y aconseja a los padres indecisos cualquiera de los deportes acuáticos porque son los más completos y menos agresivos: «Puedes practicarlos casi toda la vida porque no castiga tanto las articulaciones como otros», afirma Garcia, quien sigue practicando el waterpolo en la liga de los veteranos con buena parte de sus excompañeros. «Es un deporte minoritario y familiar. Los lazos que creas con tus compañeros pueden ser para toda la vida», explica Garcia.
Enric González y María José Mójica, «ejemplares», según reconoce Garcia, tienen muchos amigos dentro y fuera de los entrenamientos. Garcia asegura que sus compañeros de equipo son los que mejor pueden entender su ritmo frenético de vida.
González, con una lesión muscular en el brazo, añora la competición y el buen ambiente del vestuario. Su sueño es recuperarse y jugar el año que viene en la categoría absoluta. «Y estudiar una ingeniería», añade. Mógica sigue entrenando duro para lograr una medalla en los Campeonatos de España. «El sacrificio de los jóvenes debe ir acompañado del esfuerzo de los padres. Y no es tan fácil. Todo ha cambiado mucho desde hace unos 20 años con tanta oferta de ocio», lamenta el director deportivo de un club que en el 2003 se declaró Entidad de Utilidad Pública.