Si es posible ser culé antes de nacer, Tatiana Sisquella es un ejemplo. Hace 16 años que reside en el distrito de Les Corts, donde no se pierde un partido del Barça, pero es probable que, desde la barriga de su madre, hubiera asistido ya a alguna cita en ese Camp Nou que guarda tantas vivencias de la periodista. «Seguramente así fue, porque mi madre acompañaba a mi padre. Pero lo que yo sí puedo asegurar es que toda mi vida he venido al campo con mi padre», expresa la directora y presentadora del magacín La Tribu de Catalunya Ràdio, que se emite de lunes a viernes, de 16.00 a 19.00 horas.
Valores Nieta, hija, sobrina y prima de paradistas«NO VENGO AL MERCADO TANTO COMO ME GUSTARÍA», DICE SISQUELLA EN EL DE LES CORTS. «AQUÍ PASAN COSAS, HAY VIDA,Y UN TRATO MUY PERSONAL». javiER CARVAJAL
Información publicada en la página 53 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 18 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Sisquella vive a dos minutos del Estadi del FC Barcelona, el lugar en el que trabajó -de octubre del 2000 hasta el 2004- como redactora de Barça TV. «En el Camp Nou conocí a mi marido -Joan Maria Pou-, y aquí me han pasado algunas de las mejores cosas de mi vida», puntualiza. «Cuando vivía en el barrio de Santa Eulàlia de L'Hospitalet, donde nací y residí hasta los 18 años, veníamos a pie. Y luego desde Pedralbes, donde viví a partir de los 18», explica. Esta vecina de Les Corts guarda una mirada sobre el estadio azulgrana invita a la reflexión: «El Hospital de la Maternitat y el cementerio de Les Corts hacen que yo vea el Camp Nou como un lugar entre la vida y la muerte».
Calma y paz
Levantarse, calzarse las deportivas y salir a caminar por los jardines de la Maternitat, es una de las actividades matutinas que la periodista practica. «Vivo a 30 segundos de este parque que es mucho más grande de lo que parece. Tiene muchos rincones. Puedes ver a gente haciendo yoga, y el fin de semana hay quien viene a tomar el aperitivo», comenta Sisquella. «Yo sigo un circuito a marcha rápida, con mis bastones para caminar, estoy tres cuartos de hora o una hora andando, vuelvo a casa, me ducho, y me voy a trabajar. Pero también me gusta venir a leer o a no hacer nada, a respirar calma y paz», añade.
La locutora, que nació y tiene sus raíces paternas y maternas en L'Hospitalet de Llobregat, se considera una privilegiada por poderse ganar la vida con el trabajo que hace. «Soy hija de charcuteros. Mis padres tenían una parada en el mercado, en la que yo también trabajé. Por eso puedo reconocer el privilegio que tengo, ahora, haciendo lo que hago. Por horarios, por sueldo y por la facilidad de conocer a tanta gente y poder aprender tantas cosas», dice entusiasmada. Cosas, como por ejemplo, la historia del antiguo hospital maternal junto al cual hoy ella practica deporte. «Cuando imagino a las mujeres solteras que, a finales del XIX, llegaban aquí, a la Maternitat, con un niño en su vientre y nada más, siento que hay edificios que traspuan sentimientos», evoca la periodista y voz del programa Terreny personal, de Televisió de Catalunya.
Tatiana Sisquella establece muchos paralelismos entre la vida en la calle y su trabajo en la radio; entre el oficio, detrás de un mostrador, y en un programa, frente a un micro. «En la radio, compartimos muchas historias, como pasa en el mercado o en la gran plaza del pueblo donde todo el mundo puede hablar», dice. «Yo también tengo que vender un producto, comunicarme con la gente y levantar el ánimo aunque por dentro no sea el mejor de mis días. Eso también lo aprendí del trabajo de mis padres, en el mercado, y con mi propia experiencia vendiendo en la charcutería», recuerda.
Saludo y anonimato
La hija del Milio y la Maribel, como muchos la recordarán en el barrio de Santa Eulàlia, donde sus padres tenían el negocio, es en Les Corts algo más anónima. «Pero me gusta que me conozcan, saludar en las tiendas para hacer más personal la vida del barrio aunque, por cuestión de horarios, no puede dedicar en él más tiempo a las compras», lamenta Tatiana Sisquella.
«Este barrio lo permite todo, combina bien la vida anónima y el contacto humano», afirma. «Si quieres, puedes ir a la tuya y pasar desapercibida. Pero aún hay lugares, como el mercado y pequeñas tiendas, donde el trato es aún bastante personal, aunque esa parte más romántica, poco a poco, tienda a desaparecer. Es una lástima, creo que dejamos escapar cosas importantes, como la confianza, saber cuánto ha gustado la butifarra en casa de cada clienta...», puntualiza. La periodista, que lamenta la escasez de restaurantes, teatros y más vida cultural en Les Corts.
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