«Esta no es una plaza como cualquier otra, es importante por su historia -afirma Caterina Triguero, vecina de la Vila Olímpica-. Nos queda un espacio en el barrio dedicado a las Olimpiadas y además vienen a verla muchos turistas». La plaza de los Voluntaris ocupa la intersección de la calle de Marina con la Ronda del Litoral, donde forma una enorme rotonda que dirige a los conductores a bordearla y, de paso, observarla. En medio, su fuente, grande y poderosa, alza sus aguas hacia el cielo de Barcelona con la misma fuerza, decisión y constancia que caracterizó a los voluntarios y voluntarias a los que conmemora. Y es que la plaza de los Voluntaris, como su nombre indica, es un pequeño homenaje a la excelente labor que esa gran cantidad de personas (unas 30.000) hicieron de forma desinteresada durante las Olimpiadas de Barcelona de 1992, sin las cuales su éxito no hubiera sido posible.
Información publicada en la página 48 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 27 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Huellas en el barrio
La Vila Olímpica representa, en todo su conjunto, un gran emblema de los Juegos Olímpicos: la plaza de los Campions, los altos palos donde un día ondearon las banderas de los países participantes, una escultura de Cobi (la mascota de los Juegos, diseñada por Javier Mariscal)... Sin embargo, la plaza de los Voluntaris es quizás uno de los emblemas más bonitos y merecidos de lo que ocurrió durante esos días, y del inmenso trabajo que conllevó.
Los vecinos de Sant Martí y todos los que pasean por la zona -muchos de ellos, turistas- disfrutan ahora de los recuerdos materializados de ese acontecimiento, que marcó la memoria de la ciudad de Barcelona. «La plaza está dedicada a todos los que trabajaron desinteresadamente en las Olimpiadas -explica Jose Luís Gastey, otro vecino-. Aunque no es una plaza para estar, porque es más de paso, es bonita, con su gran fuente. Es el arranque de todo el parque y además tiene la playa justo al lado».
La fuente de la plaza de los Voluntaris es el elemento principal de este recuerdo tangible. La coreografía de sus aguas da vida a una parte de la ciudad que recibe muchas visitas, y en la que la historia de Barcelona, de esos días apoteósicos y emocionantes, palpita de forma incesante, como lo hacen ahora los más de 70 surtidores de agua que posee. El autor del diseño fue el arquitecto madrileño José María Mercé Hospital que utilizó granito para la construcción de la fuente.
Urbanísticamente, la fuente de la plaza de los Voluntaris cumple la misión de organizar dos caminos. Por una parte, es el punto final de la calle de Marina, una vía que se encuentra en la misma línea que, al fondo, sigue la Sagrada Família, un gran icono de la ciudad. Por otra parte, la fuente abre un bonito marco visual del parque del Port Olímpic, con las esculturas, a ambos lados, de David y Goliat y de Marc.
Los voluntarios de los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos de Barcelona de 1992 demostraron una gran sincronización a la hora de realizar su trabajo. Además lo hicieron de forma desinteresada. Gracias a este, ayudaron a que los Juegos proyectaran Barcelona al mundo. Fue hasta tal punto que los dirigentes olímpicos hablaron en ese momento de los juegos de Barcelona 92 como los mejores que se habían hecho hasta entonces. Por esa razón, cuando los Juegos finalizaron, el Ayuntamiento de Barcelona dio a la plaza el nombre de la plaza de los Voluntaris, en una emotiva ceremonia.