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un vecino llamado... Ramón de España, periodista

El columnista de este rotativo Ramón de España y autor del libro 'El manicomio catalán' -en la calle desde hace 15 días- vive, trabaja, pasea y se inspira en el Eixample, a la izquierda del paseo de Gràcia. Este es su distrito desde hace, exactamente, 57 años.

«El Eixample es anónimo, ordenado y agradable»

Miércoles, 22 de mayo del 2013 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
CARME ESCALES / Barcelona

Tal día como hoy, hace 57 años, nació un nuevo autóctono del Eixample. En el número 29 de la plaza de Letamendi se instaló Ramón de España, el oriundo que, desde entonces, no ha recorrido más de 400 metros, las pocas veces que ha cambiado de domicilio en el cuadriculado distrito de la ciudad que ordenó Ildefons Cerdà. Señal de que se encuentra a gusto. «El Eixample siempre me ha gustado porque no tiene pretensiones. Los del Eixample no dicen soy del Eixample. Somos de Barcelona», detalla el periodista.

La Central Libros y palabras, refugio del escritorEN EL 237 DE LA CALLE DE MALLORCA ESTÁ LA LIBRERÍA A LA QUE RAMÓN DE ESPAÑA SUELE DEDICAR UNA MEDIA HORA. «CADA DOS O TRES DÍAS», AFIRMA. joan puig

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Información publicada en la página 46 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 21 de mayo de 2013 VER ARCHIVO (.PDF)

«Me gusta también este distrito porque es anónimo, ordenado y agradable, con muchas oficinas y viviendas de pequeño burgués», describe el vecino. «Y, aunque la comarca nos visita los fines de semana, sábados y domingos no hay nadie. Es un barrio siniestro, me dijo una vez una periodista extranjera», recuerda.

A Ramón de España los fines de semana del Eixample no le parecen siniestros, pero los domingos totalmente muertos sí. «Deberíamos acabar con el descanso dominical. El domingo, Barcelona tiene un punto de ciudad fantasma. ¿No estamos en un país laico? Con lo deprimentes que son ya de por sí los domingos... En Madrid están a punto de hacerlo, como siempre han hecho ciudades como Nueva York, donde todo está abierto los domingos», opina el crítico columnista. «Que abra todo el mundo y se creen lugares de trabajo. El domingo es un día en que la gente no sabe qué hacer», sugiere.

Tranquilidad para escribir

«Para los que trabajamos en casa, el Eixample es ideal», considera el periodista. Además de articulista, Ramón de España traduce libros del inglés y del francés, sobre todo novelas. También ha hecho su incursión profesional en la dimensión cinematográfica. Escribió el guion de la película Haz conmigo lo que quieras, protagonizada por Ingrid Rubio, Alberto San Juan y Emilio Gutiérrez Cava, que llegó a ser nominada para los Goya en el 2004. Actualmente, el periodista prepara el guion «de una comedia filosófica, una pequeña reflexión al estilo Gianni Di Gregorio, sobre la condición humana, con un guion divertido y una producción superbarata, ahora que la vía de la baratura es obligada», avanza De España. En guiones, traducciones, relatos y columnas, escritos todos ellos desde su residencia en el Eixample, no hace más que anexar una palabra tras la otra. «A media tarde, cuando ya me he calentado demasiado la cabeza, salgo a dar un paseo por el barrio», explica. «Un vuelo doméstico», lo llama él. «Una vez al día, hago mi paseo, como si fuera un jubilado. Voy hasta la Fnac de la plaza de Catalunya, me paro en la calle de Tallers, donde han ido cerrando las míticas tiendas de discos. Y no se bajan los gintónics de internet porque no se puede», ironiza De España.

«Otras veces voy al cine Floridablanca, reducto de los cines de arte y ensayo, y subo por la Rambla de Catalunya, donde me siento en un banco. Siempre he sido una persona bastante contemplativa», declara De España. «Me gusta caminar sin ir a ninguna parte en concreto. Yo pienso mejor en movimiento y, cuando estoy enganchado en alguna idea que no sale, pasito a pasito me acabo abriendo», explica el autor de una veintena de libros y seis cómics, que acaba de publicar su último trabajo: El manicomio catalán. Reflexiones de un barcelonés hastiado (editorial La Esfera de los Libros). «Es una historia en primera persona, en clave de humor, sobre mi relación con el nacionalismo, desde los 80 hasta hoy», desgrana el autor.

Un parque para el Eixample

Más que pasear, Ramón de España considera que deambula. «Voy echando un ojo aquí y otro allí. No acostumbro nunca a salir con una idea concreta de lo que voy a comprar», dice el periodista. Sí tiene, sin embargo, sus tiendas habituales en el barrio, como el colmado centenario de los Forcada (Mallorca, 246).

Fuera del Eixample pocas cosas va a buscar. «He aprendido a llegar al cine Verdi -en el vecino distrito de Gràcia- sin perderme», confiesa. Y esa es una de las pocas incursiones que Ramón de España hace más allá de las fronteras rectilíneas de su distrito en el que lo tiene todo -o casi todo-, allí donde la ciudad es más ciudad y menos pueblo.

«El Eixample es bastante autosuficiente. En mi opinión, solo le faltaría un Central Park. Pero habría que derribar algo para tenerlo. Es lo único que le falta», dice el vecino. Un parque, y el quiosco donde se hacía con la prensa extranjera, que ya no existe. Por lo demás, De España se alegra de los pocos cambios del Eixample durante sus años en él, los mismos que hoy celebra. ¡Felicidades!.

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