La Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado finalmente a 31 años de cárcel a Francisco José López Sánchez, el hombre de 42 años que en abril del 2008 mató a sus padres en su apartamento de L'Hospitalet y convivió durante cuatro meses con los cadáveres.
El acusado se mostró durante el juicio totalmente abierto a relatar cómo cometió los crímenes y qué medidas tomó para que los vecinos de la finca, situada en la avenida de América, no percibieran nada extraño tras el crimen.
El condenado cometió los asesinatos de madrugada, cuando sus padres dormían. Primero acuchilló varias veces a su padre y, después, a su madre. La sentencia acepta que López tenía en el momento del crimen disminuida "su capacidad de comprender y querer", en parte por las dificultades económicas que atravesaba.
Tras asesinar a sus padres, el acusado trató de quitarse la vida, pero falló en el intento y decidió volver a una aparente normalidad. Una de las primeras decisiones que tomó fue relatar en 78 páginas de una libreta todo aquello que había sucedido durante el crimen.
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