Trece años con Els Joglars, de gira constante por diferentes países, llevaron al actor Xavier Boada a pisar barrios de ciudades de todo el mundo. Pero también a tener muy poco tiempo para aposentarse en alguno de ellos. Eso lo hizo hace solo siete años, cuando por cuestiones laborales a su mujer la destinaron a Barcelona. Entonces, dejaron el Manlleu en el que nacieron ambos y buscaron un hogar en la ciudad de Barcelona.
Calle de Rogent Travesía preferida del actor«ESTA CALLE PEATONAL ME PARECE TREMENDAMENTE AGRADABLE, MÁS QUE EL PASEO DE GRÀCIA. HAY ALGÚN BUEN RESTAURANTE Y UNA VINACOTECA». JOAN PUIG
Información publicada en la página 46 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 10 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Buscábamos por todas partes. Pero fue nuestro perro el que determinó que nos instalásemos en el Clot», explica el actor. El Clot fue el barrio en el que encontraron un piso con una fantástica terraza para que Pistus, su bóxer, pudiera correr y disfrutar del aire libre en la gran ciudad. «A mí me daba mucha pereza venir a vivir a Barcelona, pero hoy ya no me movería de aquí, ya no volvería atrás», afirma Boada. Y lo dice porque en el Clot no tardó nada en poder disfrutar de cosas que también tenía en Manlleu. «Por ejemplo, el tipo de gente de barrio, cercana. En el Clot puedes hacer tertulia, cosa que hoy cuesta mucho encontrar. Este es un barrio obrero, de tenderos de toda la vida. Yo aquí me siento como en casa», confiesa el intérprete del personaje de Roger Prats, en la serie La Riera, de TV-3.
Aroma de pueblo
Xavier Boada acaba de terminar el rodaje de la miniserie sobre la vida del obispo Pere Casaldàliga, la coproducción internacional -Minoría Absoluta, TV-3, TVE, Raíz Produçoes Cinematográficas y TV Brasil- que se estrenará en marzo, y en la que el vecino del Clot es un facendeiro del Mato Grosso brasileño. Y, dentro de tres días, Xavier Boada viajará a Mallorca para representar la obra de teatro Incendis, con la compañía La Perla 29, que se representará también en Andorra (18 de octubre), L'Hospitalet (19), Sabadell (20) y Vilafranca del Penedès (21) antes de regresar, el 5 de diciembre, al Teatre Romea, donde se estrenó.
Entre viaje y viaje, en la actualidad muchos menos que cuando pertenecía a Els Joglars, el actor ha ido haciéndose suyo el Clot. «Este barrio tiene un aroma de pueblo, que me recuerda a Manlleu y a todos esos lugares en los que las relaciones son cercanas», explica.
Aunque lleva siete años siendo vecino del barrio barcelonés, al actor todavía le sorprende que alguien no le responda cuando le da los buenos días. «De todos modos, me doy cuenta de que vengo de un pueblo en el que me acostumbré a ver a la gente sacando las sillas a la calle para conversar con el vecino. Es cultural, forma parte de la Catalunya interior. Allí conoces a todo el mundo, bueno, ahora Manlleu ya tiene 20.000 habitantes, pero en mi infancia, esa proximidad con el vecindario te deja una huella emocional con la que ahora, miro el mundo como si todos fueran abordables», reflexiona. «A veces me olvido que algunas personas en la ciudad prefieren el anonimato», añade Boada.
Pero el carácter extravertido de Xavier Boada es más fuerte que esas pequeñas diferencias culturales. Acabado de instalarse en el Clot, bajó a tomar un café a Ca la Margui, y en seguida entabló conversación con su propietario, Jordi Bachs. «Él es muy simpático y perico. Desayuno muchos días en su bar, y también algunas veces voy a comer, porque una de las cosas más difíciles del mundo es comprar comida para uno solo. Mi mujer se va a trabajar por la mañana y no regresa hasta la noche», puntualiza. «Y en Ca la Margui hacen una cocina heredada de la madre de Jordi, casera, de mucha calidad», precisa el actor, a punto de empezar los ensayos de Roberto Zucco, la obra dirigida por Julio Manrique que estará en el Romea a partir del 19 de febrero.
Disfrutar del Clot
Los horarios cambiantes y mucho más nocturnos que diurnos de la vida de actor han ayudado a Xavier Boada a acercarse al Clot y vivirlo desde dentro. «Aquí enseguida eres conocido y muchos se paran a hablar contigo. Es curioso porque, después de 30 años haciendo teatro, hasta que no salí en televisión, en La Riera -de junio del 2011 a junio del 2012-, no me empezaron a mirar y saludar por la calle», constata.
«En el Clot, veo a muchas señoras, bueno, también porque a las horas que yo paseo por sus calles, la gente más joven está trabajando», dice Boada, un vecino que participa de las fiestas y actividades vecinales de su querido barrio. «En la calle de Rogent, los comerciantes organizan exposiciones interesantes, y siempre vamos. Yo creo que, como república independiente, el Clot funcionaría. Tal y como está, lo tiene todo, aunque he visto también en estas calles el drama de los desahucios. Y eso es algo que me ha impactado mucho. Es nuestra nueva forma de pasar hambre, perder la casa».