El Casal de Barri Folch i Torres (Reina Amàlia, 31) tiene desde la pasada Festa Major del Raval tres nuevos inquilinos en la planta baja: los primeros cabezudos oficiales del barrio. «Fueron presentados en público el jueves 12 de julio, el día del pregón. Nos tuvimos que dar mucha prisa para acabarlos, pero queríamos darlos a conocer a todos los vecinos y vecinas», recuerda con ilusión Maite Roca, una de las voluntarias encargadas de dar vida a Massagran, a Plim y a L'avi de la plaça Folch i Torres.
Retoques 8 Dos de los nuevos cabezudos en el Casal de Barri Folch i Torres, la semana pasada. JAVIER CARBAJAL
Información publicada en la página 37 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 25 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El equipo de trabajo, formado por una docena de voluntarios del barrio encabezados por el artista argentino Gustavo Melella, se inspiró para dos de los cabezudos en los personajes más populares del libro infantil Les aventures extraordinàries d'en Massagran, obra de Josep Maria Folch i Torres adaptada con mucho éxito por su hijo al formato de cómic y, posteriormente, a la televisión como dibujos animados.
El bautizo
«Pedimos permiso a la Fundació Folch i Torres para usar la imagen de Massagran y su loro Plim. La idea surgió porque en el 2010 fue el centenario del personaje y, sobre todo, porque su creador da nombre a la plaza del casal», explica la también voluntaria, Maria Casas, fascinada por todo el «protocolo» que rodea a estas simpáticas caricaturas de papel encolado. «Más adelante bautizaremos nuestras creaciones y, según dicta la tradición, necesitaremos como padrinos un gigante y un cabezudo. Las madrinas podríamos ser las voluntarias», explica Casas.
El barrio del Raval ha sido definido en más de una ocasión como un continente de continentes. El ingenioso juego de palabras implica múltiples procedencias en convivencia y, por tanto, oportunidades de enriquecimiento para toda la ciudadanía. Sin embargo, Roca observaba mucho desarraigo entre sus vecinos y echaba de menos una mayor representación del folclore catalán. De hecho, en el 1996, creó con otros vecinos la Associació Institut Promoció Cultura Catalana (AIPCC). «Veíamos que la cultura catalana podía perderse por las diferentes oleadas de inmigración», recuerda Roca, actual presidenta.
Poco a poco, afirma Roca, han detectado signos de mejora. Y es que ahora la gente sí «baja a la calle y participa de las actividades» que organizan conjuntamente con la Comissió de Festes Populars del Raval. «Antes existía el Esbart de la parroquia y poco más. Y los cabezudos que teníamos estaban hechos por niños en el espacio de creación Almazen (Guifré, 9), con quienes seguimos trabajando, pero queríamos algo más serio, como tienen el resto de barrios de la ciudad», reivindica esta enamorada del imaginario festivo catalán.
Casas planea rendir homenaje a La Moños, a medio camino entre la realidad y la leyenda: «Ella es el personaje popular por excelencia del Raval, y encarna el lado más oscuro e hipócrita de la sociedad a principios del siglo XX con mujeres sometidas y poco valoradas».