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UNA historia de HORTA-GUINARDÓ... el Hospital de Sant Pau

Un banquero creó el hospital modernista

El arquitecto Domènech i Montaner diseñó pabellones aislados para evitar infecciones

REBECCA BOSCH
BARCELONA

Miércoles, 15 de mayo del 2013

Presente y pasado 8Una paciente mira el viejo edificio desde el nuevo.

El Hospital de Sant Pau (Sant Quintí, 89) se construyó en 1401 en la sede actual de la Biblioteca de Catalunya. En 1902, y debido al importante incremento de la población, el hospital se trasladó a la zona del Guinardó donde se edificó un sanatorio de mayores dimensiones.

Este determinante cambio no hubiera sido posible sin el legado del banquero Pau Gil Serra que donó cuatro millones de pesetas de la época a la fundación privada del hospital. Por eso, esta fundación quiso vincular a su benefactor con el centro médico y al antiguo nombre de Hospital de la Santa Creu le añadió el de Sant Pau, que es ahora el más utilizado para referirse a él.

El encargado de construir el edificio modernista en el Guinardó fue el reconocido arquitecto Lluís Domènech i Montaner, que decidió innovar apostando por la construcción de pabellones independientes para evitar el contagio de enfermedades.

Jardines particulares

Además, ideó amplias habitaciones y jardines particulares para garantizar el confort de los enfermos. «Era muy buena persona, ya que pensaba en la gente pobre», apunta Amalia Ros, de 82 años, que reconoce que la primera vez que visitó el hospital con tan solo 18 años, se quedó impresionada por la inmensidad del lugar. «Es un edificio precioso, cuanto más te lo miras, más te gusta», añade la hermana menor de Amalia, María del Carmen Ros, de 69 años.

A pesar de que el hospital inaugurado en 1930 representa el conjunto modernista más importante de Europa y como buena prueba de ello fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, sigue siendo un inmueble cuyo valor arquitectónico todavía desconocen muchos ciudadanos. El traslado del hospital en el 2009 al futurista edificio en un extremo del inmenso recinto permite actualmente restaurar los pabellones de Domènech i Montaner.

Aunque todavía falta medio año para que se inauguren seis pabellones, el taxista Isidro Luis González que suele detener su vehículo en la puerta principal del recinto, asegura: «Los turistas siempre me solicitan que les haga fotografías en la entrada».

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