El ritmo acompasado de los telares ha dejado paso al fragor de las ideas y al murmullo del pensamiento ilustrado. La chimenea preside ahora la plaza de Gutenberg, en honor al hombre que revolucionó la comunicación con la invención de la imprenta de tipos móviles. Es el Campus de la Comunicació-Poblenou de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), que ha integrado a la perfección la fábrica textil y el almacén de Ca l'Aranyó.
Información publicada en la página 44 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 06 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Claudi Arañó Arañó (1827-1884) fue uno de los empresarios más importantes de la Catalunya del siglo XIX. Procedente de una familia de industriales sederos de Manresa, mantuvo e impulsó el negocio, llegando a tener en nómina a 747 trabajadores. En sus telares se mezclaban seda, algodón y lana.
Construida en pisos
El complejo de Ca l'Aranyó (con ny pese a que el nombre del empresario se escribe con ñ), que abrió sus puertas en 1877, es el único caso de fábrica en pisos en Catalunya, a imagen y semejanza de las factorías inglesas. No fue casualidad. La sociedad inglesa Prince Smith & Son realizó el proyecto arquitectónico. Así, la factoría de la calle de la Llacuna combina el estilo arquitectónico de la escuela de Manchester con la clásica vuelta catalana. Además, fue el primer proyecto industrial presentado en el municipio independiente de Sant Martí de Provençals con la voluntad de seguir las indicaciones marcadas en el Pla d'Eixample de Ildefons Cerdà en el año 1859.
Transcurridos 71 años desde su apertura, Ca l'Aranyó vivió su primera rehabilitación. Corrió a cargo de Joaquim Vilaseca. Su padre, Josep, fue el arquitecto del Arc de Triomf (1887). Sin embargo, 38 años más tarde, en 1986, la fábrica cerró sus puertas. Aunque no definitivamente. El 7 de enero del 2009 inició una nueva etapa con la entrada en funcionamiento del Campus de la Comunicació-Poblenou, integrado en el parque Barcelona Media del 22@. Los arquitectos Josep Benedito y Ramon Valls se ocuparon del proyecto de rehabilitación de este ejemplo del patrimonio industrial catalán. La fábrica alberga ahora el Centre de Recursos per a l'Aprenentatge i la Investigació (CRAI).
Aniol Palomeras, alumno de Lenguas Aplicadas, está encantado con el campus. «No era mi primera opción, pero ahora me parece perfecto. Es un complejo muy moderno y con muchos servicios», añade.
«Cuando vine a las sesiones informativas, ya me gustó mucho --explica Bethany Simpson, estudiante inglesa--. Es una universidad que aunque está en una ciudad tan grande como Barcelona, tiene una atención muy personalizada». La idea de conservar los antiguos edificios de Ca l'Aranyó y combinarlos con estructuras de nueva construcción le parece «muy buena idea». «Ha quedado muy bien», dice Bethany.
Aniol y Bethany están sentados en la terraza del bar del campus. Dan un último vistazo a sus apuntes mientras apuran un café. La gran chimenea se alza sobre ellos cual testigo del pasado fabril.
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