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El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha comenzado explicando este jueves, durante una conferencia en Madrid, que pensaba decir lo mismo que dice en Catalunya. Que no pensaba usar ese doble lenguaje del que CiU a menudo es acusada. Dos días después de la masiva manifestación independentista de la Diada, y con máxima expetación en el Hotel Ritz, el jefe del Ejecutivo catalán ha señalado: "Lo peor que puede hacer un gobernante es cortarle las alas a la ilusión de un pueblo. Es lógico que se esté produciendo ese clamor popular. Y yo me identifico con eso".
La tesis de Mas, desgranada ante parte de los altos estamentos económicos españoles, es que Catalunya "ha intentando transformar el Estado español" para "poder encajar en él", y ya que "esto no ha sido posible, tiene que entenderse que Catalunya necesita un Estado". Como dijo después un importante empresario, en las mesas podía cortarse el ambiente. Apenas hubo aplausos, y estos solo provenían de otros dirigentes de CiU presentes en el desayuno informativo del Fórum Nueva Economía.
Preguntado por si una Catalunya independiente era o no viable, el president señaló que eso era algo que tendrían que decir los catalanes a través de un referendo. "¿Cómo se discute si un territorio es nación o no?", se peguntó Mas, "les propondría un método práctico: Consultémoslo a quien pretende ser nación. A lo mejor hay una parte de la sociedad catalana que se considera nación", respondió el 'president'.
"Este es el mensaje que se nos traslada desde la calle. La pregunta que tenemos que hacernos es si se puede aceptar que Catalunya es una nación. Si aceptamos eso, hay muchas cosas que se pueden resolver. Pero si no se puede aceptar eso, entiendan ustedes que un pueblo quiera resolver ese futuro. No nos hemos vuelto locos, no nos hemos subido a la colina", ha continuado Mas, quien no ha pronunciado en ningún momento la palabra independencia, ni tampoco ha puesto plazos para la creación del Estado catalán, "porque el proceso tiene sus ritmos y cadencias".
Eso sí, el president ha lanzado un claro mensaje al Ejecutivo central, que tras la masiva marcha intenta estos días quitar hierro a lo ocurrido y achacarlo al malestar ciudadano por la crisis económica. "Que no se cometa el peor error, que es minimizar lo que está ocurriendo en Catalunya. Esto ya está pasando. Un millón y medio en Catalunya sobre siete millones es la quinta parte. Es como si nueve millones de personas salieran en toda España. Si eso se minimiza, sería un inmenso error. La gente no salió a divertirse. Salió a decir que por ese camino no se puede continuar. Tiene que haber un proyecto propio”, ha señalado Mas, quien se reunirá el próximo 20 de septiembre con el jefe del Ejecutivo central, Mariano Rajoy, para discutir su propuesta de pacto fiscal para Catalunya.
De ese encuentro, tal y como ha apuntado el president, podrá extraerse si el adelanto electoral está a la vuelta de la esquina. "No tengo previsto convocar elecciones si no es necesario. Lo que no voy a garantizar es que no sea necesario. Son tiempos en los que hay que jugársela. Aun así, unas elecciones no se avanzan porque sí. Yo no tengo previsto avanzarlas, pero si la situación se hace difícilmente gobernable, si el pacto fiscal no tiene posibilidades, pues puede haber un adelanto electoral. Y no pasa nada”, ha concluido.