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OPINIÓN

Viñales vuelve a equivocarse

La decisión de plantar a su equipo y no tomar la salida en Sepang es un disparate

por EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Viernes, 19 de octubre del 2012 - 15.26 h

Nadie dice que Maverick Viñales no haya acumulado suficientes razones como para plantearse cambiar de equipo. Es más, incluso su mánager, Ricard Jové, incluido en la estructura del 'team' Avintia Blusens que ahora abandona el chaval, afirma que, probablemente, tenga motivos para estar enfadado.

Ahora bien, en un mundo tan profesionalizado como el Mundial de motociclismo, donde a la calidad como piloto debes unir --si es que pretendes llegar a lo más alto, es decir, a los grandes equipos de MotoGP-- buenas maneras, la decisión que Viñales y su padre Ángel acaban de tomar en Sepang (Malasia) es de las peores que podían tomar. Un auténtico disparate, un desastre para el presente y futuro del piloto de Roses. No tiene ni pies ni cabeza.

El muchacho ya protagonizó, recientemente, una pataleta parecida en el GP de Aragón-Motorland cuando, al parársele la moto en la vuelta de instalación de la parrilla, abandonó el circuito sin dar explicaciones, sin hablar con los medios de comunicación, tras darle una coz a su moto en plena pista. Aquel ya fue un gesto feo, feo, feo y absurdo.

Pero es que, además, si tan enfadado estabas con tu equipo, ¿por qué acabas de renovar con él hasta el 2014? Semanas después de esa firma, vas y te niegas a correr cuando, lo más sensato es que concluyas la temporada (restan solo tres carreras) y, luego, ponerte a repasar las condiciones del contrato o exigir al equipo la llegada de mejores profesionales.

Al fin y al cabo, ese es el equipo con el que Viñales ha llegado a la segunda posición del Mundial --que ahora, con este abandono, perderá en beneficio del mallorquín Luis Salom--, la misma estructura con la que el joven catalán --revelación, sin duda, de los dos últimos años--, ha ganado cinco carreras (Catar, Barcelona, Inglaterra, Holanda e Italia), más que nadie, y logrado siete podios. Será malo (“es de segunda o tercera división”, ha dicho al despedirse de Sepang), será mejorable, pero ahí está, peleando por el título mundial de Moto3.

Es evidente que ni Viñales ni su entorno, especialmente su familia y Jové, han conseguido hacerle reflexionar sobre el error que ha cometido. Enorme. Entre otras cosas porque hay contratos firmados, lo que podría mantener en el dique seco al muchacho durante los dos próximos años. Solo con que alguien le hubiese planteado al chaval lo que, en estos momentos, están pensando Shuei Nakamoto y Lin Jarvis, máximos responsables de la política deportiva de Honda y Yamaha, las dos grandes fábricas y equipos del Mundial de MotoGP, sobre un piloto que se comporta así, hubiese sido suficiente como para que chico dejase de cometer un acto de rebeldía tan absurdo como este.

Porque, pregunto, ¿cuál es el beneficio de este plantón? Cero, ninguno. Todo son y serán perjuicios. Todo.

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