El piloto catalán Maverick Viñales, que se declaró en rebeldía el jueves pasado, cuando se negó a disputar los primeros entrenamientos del Gran Premio de Malasia en Sepang, abandonando a su equipo, el Avintia-BQR, y despidiendo a su representante, Ricard Jové, vuela ahora camino de Melbourne para reincorporarse a la disciplina de la escudería que lidera Raúl Romero, socio de Jové.
Maverick Viñales, tras adjudicarse la carrera de Moto3 del GP de Catalunya, el 3 de junio. JORDI COTRINA
Todo parece indicar que el regreso de Viñales al 'paddock' mundialista se produce por expresa recomendación de su abogado, que intenta minimizar los daños de un ilógico plante, sobre todo teniendo en cuenta que, durante la celebración del Gran Premio de Aragón, el joven piloto de Roses renovó por el equipo Avintia-BQR hasta el 2014.
Viñales abandonó a su equipo en Sepang después de realizar unas durísimas declaraciones en la que calificaba al 'team¿ de Romero de ser un equipo de "segunda o tercera categoría", de "no saber más" y de haber perdido el Mundial de Moto3 por su culpa. No solo eso, el piloto, que en todo momento estuvo acompañado de su padre, Ángel, llegó a decir antes de dejar el circuito: "Si ellos van a malas, yo también".
Nada más llegar a España, Viñales debió de darse cuenta de que podía pasarse dos años sin correr por incumplimiento de contrato y ahora trata de minimizar los daños causados dejando tirados al equipo, a Honda (suministradora del motor de su moto) y a todos los patrocinadores del conjunto de Romero.
"Estoy aquí para dar la cara, pedir perdón públicamente y asumir mis errores", afirma Viñales en un comunicado que no ha llegado a ningún medio de comunicación pero que ha sido difundido por la agencia Efe. "Regreso --prosigue el texto-- para seguir luchando, junto a mi equipo Blusens Avintia, por el subcampeonato del mundo, porque hay mucha gente que se lo merece, desde patrocinadores y técnicos y hasta la afición".
"Mi precipitada marcha del GP de Malasia no fue, sin duda, una acción demasiado acertada. La tensión generada por mi situación en el equipo me sumió en un estado de rabia y frustración tal que, sin duda, no era el ideal para subirme a una moto y pilotarla al límite", añade.
"He cometido un error, porque, si bien no estaba mentalmente preparado para subirme a la moto, no debí haber abandonado el circuito de Sepang ni hacer algunas declaraciones en caliente y, por ello, quiero pedir disculpas por el daño que involuntariamente haya podido causar, a todos los aficionados, a los miembros de mi equipo Blusens Avintia, a FTR, a Honda, a los promotores del campeonato y, sobre todo, a los patrocinadores del equipo", afirma.
"Regreso con la voluntad de finalizar la temporada y recuperar el segundo puesto de la clasificación general y, para ello, voy a centrarme única y exclusivamente en los asuntos deportivos y en trabajar con mis técnicos en la búsqueda de la mejor puesta a punto de la moto", subraya. "Finalmente, quiero manifestar mi firme deseo de solventar de forma amistosa todos los problemas surgidos con el equipo, pudiendo concentrarme de esa forma en pilotar mi moto de carreras, que es lo que realmente me gusta y sé hacer", concluye.