No solo el Barça anda inmerso en la duda de remodelar su templo o construir un nuevo estadio. El club consultará en el 2015 si los socios prefieren reformar el Camp Nou, con un coste de 300 millones, o edificar otro estadio, lo que costaría el doble. Seguir en la misma casa que habita desde 1957 o marcharse a una nueva. Otro mítico club como el Liverpool ha pasado por ese proceso. Y la decisión ha sido la de continuar caminando en Anfield: remodelar el actual estadio, que pasará de 45.000 a 60.000 espectadores, y aprovechar el ahorro para potenciar el equipo y no endeudarse.
Los aficionados del Liverpool se congregan en Anfield, con una pancarta al fondo en homenaje a las víctimas de Hillsborough. AP / PAUL THOMAS
Información publicada en la página 513 de la sección de Fútbol de la edición impresa del día 20 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El pasado lunes, el ayuntamiento de Liverpool fue el escenario de una rueda de prensa que supone un punto de inflexión en la historia de los cinco veces campeones de Europa. Tras unos meses en los que parecía que el templo de Anfield estaba condenado a desaparecer y dejar paso a un campo más moderno, más cómodo y de mayor capacidad, el consistorio y el club anunciaron el acuerdo por el que se prevé ampliar y remodelar el estadio, así como la zona que lo rodea, además de la construcción de un hotel. Ian Ayre, director ejecutivo del conjunto red, afirmó que era la mejor solución para el futuro económico del club. «Con un nuevo estadio estaríamos haciendo grandes pagos durante muchos años. Hubiera dificultado nuestra capacidad para gastar dinero en lo que nosotros y nuestros aficionados queremos, la compra de estrellas que nos permitan seguir compitiendo con éxito en Gran Bretaña y en Europa».
ÁREA DEGRADADA / El club ve así satisfechos los deseos de quedarse en el campo que lo ha visto convertirse en uno de los conjuntos más grandes del fútbol mundial, y el consistorio ve la oportunidad de mejorar un área del norte de Liverpool que se ha ido degradando con el paso de los años, y en la que piensa invertir 25 millones de libras. El proyecto no se pondrá en marcha hasta, por lo menos, el próximo verano, y las previsiones más optimistas apuntan al 2014 como inicio de las obras.
El ayuntamiento quiere trabajar conjuntamente con el club y los vecinos de la zona, que están a la expectativa de conocer el proyecto definitivo. Está prevista la demolición de unas cuantas viviendas alrededor del estadio, pero de momento no se sabe el número ni la compensación que van a recibir los vecinos.
El estadio de Anfield es uno de los grandes templos del fútbol mundial. El balón lleva rodando por esos terrenos desde 1884. Fue el Everton el primer inquilino del espacio y el que empezó a dar forma al mítico coliseo. En 1892, el equipo decidió mudarse a otro campo y dejó el terreno libre para que un club que se acababa de formar en la ciudad, el Liverpool Asociation Football Club, ocupara el espacio vacío. El primer partido de los reds se jugó en septiembre de 1892 y, desde entonces, poco a poco el estadio fue creciendo al ritmo que lo hacía el propio club.
LA MÍSTICA DE 'THE KOP' / En 1928 se construyó el fondo conocido como The Kop, la gradería con mayor mística. En los 60 llegaría Bill Shankly, el hombre que daría forma a la leyenda del Liverpool y que adaptó el estadio a los tiempos modernos: luz eléctrica, espacio para la televisión y la remodelación total de las dos tribunas.
En los 80, con las tragedias de Heysel y de Hillsborough, llegó la obligación de quitar las vallas y de tener a todos los espectadores sentados (en The Kop no se instalaron los asientos hasta 1994). Finalmente, y tras meses de incertidumbre, el Liverpool seguirá en su casa de siempre, y sus aficionados le seguirán prometiendo cada partido que «jamás caminará sólo» desde donde lo han hecho los últimos 120 años.