Empieza una Liga que señala el final de una etapa privilegiada del fútbol español. Hasta ahora, el elevadísimo nivel de nuestro cam-
Información publicada en la página 303 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 18 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
peonato, el hecho de que los clubs (a la hora de importar) pudiesen escoger entre los mejores jugadores del mundo para que jugasen para nosotros, se ha debido más a un conjunto de normas anómalas que nos beneficiaban frente a la competencia exterior que a los méritos de los directivos, a los que por cierto les debemos bastante poco. La crisis económica pone muchas cosas en su sitio, y las reglas generales europeas acabarán por replantear las restantes.
El cambio de tendencia se confirma con el traspaso de Javi Martínez al Bayern. Un club del país de la señora Merkel entra en la lógica económica general de poder pagar lo que ahora al Barça le parece demasiado caro. Los alemanes se suman a los clubs británicos, que llevan varias temporadas haciendo compras de primer nivel en España. Mata ya no defiende la posibilidad de que el Valencia compita mejor en la Liga; Fernando Torres y De Gea no entran en las listas de prioridades de nuestros dos grandes clubs y únicamente encuentran en el extranjero el nivel retributivo al que aspiran; fuera de España sí que ha habido dinero para comprar a Cazorla a precio de saldo cuando el Málaga se ha visto obligado a hacer rebajas…
Antes no era así, pero en el futuro previsiblemente pasará cada vez más. La suerte del Barça es haber llegado a este momento con La Masia en condiciones de suministrarle la mayoría de sus necesidades. ¿Qué hará el Real Madrid en el futuro, ya sin los regalos de CajaMadrid, mas allá de incitar a la rebelión contra sus respectivos clubs a los jugadores que pretende, con el objetivo de que le salgan mejor de precio?
La nueva situación nos encuentra con unas estructuras futbolísticas que en general han desaprovechado los diferentes planes de saneamiento y ayuda que se han aplicado, y en la que la mayoría de los equipos vive en la cuerda floja trampeando con sus deudas.
Pero lo que llega ahora lo acabará complicando todo todavía más. El marco general que ha funcionado aquí para el fútbol profesional en el terreno legal, fiscal y televisivo no es válido para la situación que llega. Ha quedado desbordado y en el futuro no será compatible con la normas europeas que se irán aplicando. Está a punto de acabar la ventajilla de que aquí los futbolistas ricos paguen menos impuestos que en los países vecinos. Por otra parte, por mucho que se opongan Barça y Madrid, también acabará la excesiva desigualdad de su retribución por derechos de televisión respecto a los demás clubs, y eso les recortará muchos ingresos.
También llega a su final, en este caso por la crisis y por las leyes europeas sobre la competencia, la permisividad política y judicial ante el hecho de que muchos ayuntamientos, diputaciones y autonomías hiciesen llegar dinero público a los clubs privados bajo el disfraz de patrocinios que no seguían ninguna lógica económica, o publicidades institucionales completamente inútiles, o incluso a través de participaciones en su accionariado. Los clubs que no sepan generar recursos a través de las vías normales irán desapareciendo.
Disfrutemos, por lo tanto, de esta temporada de final de época que vuelve a presentarse con las dos únicas y grandes incógnitas de saber cuántos de los demás equipos conseguirán restar algún esporádico punto al Madrid y al Barça, y qué es lo que sucederá cuando se enfrenten cara a cara ellos dos.
Tienen razón quienes consideran soso y excesivamente simple este modelo, pero también la tienen aquellos que consideran que la rivalidad/enemistad deportiva y social que han llegado a tener Barça y Madrid se ha convertido, por sus dimensiones, en el factor más excitante de todo el fútbol mundial.