Salvo por causa de fuerza mayor, en el Mutua Madrileña Open están los mejores tenistas del mundo. Es su obligación, como también lo es la presencia de quien pinta algo en el mundo de la empresa y los negocios, quienes juegan un torneo paralelo al abrigo de la exclusividad de los palcos y la zona VIP de la Caja Mágica, zonas de paso obligado para empresarios, ejecutivos, políticos, deportistas de alto nivel y también representantes del mundo de la cultura y el espectáculo.
Carlos Moyà, junto a su esposa Carolina Cerezuela, no se perdió el partido de su amigo. JOSÉ LUIS ROCA
Ambiente. El debut de Nadal, ayer, permitió ver la central casi llena por primera vez. JOSÉ LUIS ROCA
Información publicada en la página 52 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 10 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«El que no está aquí esta semana es como si no existiera en el mundo de la empresa. No falta ninguna de las grandes compañías de Madrid y de España», dice a cada paso Gerard Tsobanian, director general del torneo y mano derecha de Ion Tiriac, el dueño y visionario extenista y hombre de negocios que, a propósito de la controvertida pista azul, ha sido capaz esta edición de poner en boca de todo el mundo el Mutua Madrileña Open muchas semanas antes de que Nadal, Djokovic, Federer y compañía comenzasen a disputarlo.
La crisis también ha tocado al Master 1.000 madrileño en lo que se refiere a ese envoltorio, pero menos. Ya el año pasado alguna que otra compañía del sector inmobiliario dejó paso a otro tipo de empresa en los palcos y zona VIP, pero la organización no tiene motivos para preocuparse. «Notamos la crisis, pero no tanto como en otros sectores. Nosotros nos reinventamos con más oferta de ocio. El producto es lo suficientemente atractivo para que las grandes empresas sigan apostando por nosotros»,, dice Javier Burgos, responsable de palcos del Mutua Madrileña Open.
«Prácticamente se ha vendido todo, 393 de los 400 palcos disponibles. Somos un evento muy premium y estamos prácticamente sold out [todo vendido] en cuanto a palcos. El 90% de los titulares repite y un 10% es el que se mueve», explica Burgos, que reitera que la carpa VIP, «el complemento perfecto», es factor determinante para la gran demanda de las empresas, que pagan de 25.000 a 52.000 euros por los derechos de ocupación de los palcos, con mesa reservada en la zona VIP para el mismo número de personas que entran en los recintos privados que rodean la pista en las 17 sesiones del torneo.
Restaurantes temáticos
La compañía austriaca DO&CO es la encargada desde hace nueve años de atender las necesidades de las empresas, clientes e invitados en una zona VIP que cuenta con 10 restaurantes temáticos, en los que no hay presencia de más marcas que Cinco Jotas, Marqués de Murrieta, Laurent Perrier, Pernod Ricard (Chivas 18), Estrella Damm y Schweppes.
«Se trata de poder hacer un viaje gastronómico por todo el mundo a bordo de la que es considerada la mejor empresa de cátering del mundo, con experiencia en grandes premios de fórmula 1, finales de la Liga de Campeones y superelitistas carreras de caballos», explica Burgos. Un paraíso para abonar el terreno a cualquier tipo de negocio y también para el gañoteo más descarado. En eso, desde luego, el Mutua Madrileña Open ha superado ya a un Grand Slam como Roland Garros, donde los palcos de cinco personas cuestan de 83.000 a 95.000 euros «y no te dan ni agua».
Los patrocinadores principalesto --Mutua Madrileña, Estrella Damm y Mercedes-- se muestran muy satisfechos con el retorno de la inversión que realizan en un torneo que cuenta con un presupuesto de 20 millones de euros. La presencia de la cervecera catalana va ya por el cuarto año, los que el campeonato lleva en la Caja Mágica, y la idea es seguir mucho tiempo. «Optamos por asociarnos al deporte porque es una actividad muy vinculada a la hostelería para los espectadores y ensalza valores como el esfuerzo y la competitividad, pero además el patrocinio del Madrid Open nos aporta el aspecto premium y de calidad que da el tenis y un enorme retorno internacional al contar con las mejores raquetas», asegura Fede Segarra, su director de relaciones externas.