Si hay algo que tiene de los nervios a Mourinho son las filtraciones que salen del vestuario. Día a día se encuentra con la necesidad de digerirlas con un nudo en el estómago. La pasada campaña salió con pelos y señales la bronca con Casillas y Ramos. Desde entonces, a ambos los tiene señalados. No puede quitar al mejor portero del mundo, pero sí arriesgar la vida en Europa quitando a Sergio Ramos para poner el joven Varane, nada menos que contra un aparente City. Una afrenta más de un dios menor de los banquillos, al que no le importa jugar con el patrimonio del club.
Información publicada en la página 47 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 20 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Sabía que iba a jugar ante el Manchester City desde el domingo», confesaba Varane tras el encuentro del martes. Una afirmación que dejaba bien claro que esa noche en el Sánchez Pizjuán Mourinho ya había sentenciado a Ramos. ¿El motivo? Responder a las feroces críticas del portugués con la frase de siempre: «Aquí perdemos y ganamos todos, del primero al último». El martes, Arbeloa salió en defensa de su compañero: «Es nuestro capitán y seguirá siendo crucial», dijo el lateral.
Mourinho se mantiene fiel a su filosofía de «estás conmigo o contra mí». No admite nada, pero él puede lanzar pulsos contra los jugadores, aunque eso suponga abrir aún más la brecha entre la facción portuguesa-brasileña y la española. El equipo se queja de que la pretemporada norteamericana ha sido agotadora y el entrenador echa la culpa de todo al partido amistoso de España en Puerto Rico.
«Hicimos de todo menos lo que teníamos que hacer, que era prepararnos. Estamos fritos físicamente», declaró recientemente un jugador. Cuando Mou se enteró firmó la sentencia de ese futbolista para el siguiente encuentro.
Decisión deportiva
Nadie comparte la explicación que dio Mourinho sobre la suplencia de Ramos. «Fue una decisión deportiva y el problema entre yo y él es cero», comentó el entrenador. Ayer, en el club blanco alguien recordaba aquellas palabras del expresidente madridista Lorenzo Sanz, que aseguraba que el vestuario del Madrid «es ingobernable, esté quien esté al frente».
Si Ramos no ha escapado al látigo de Mou, tampoco lo hizo Cristiano Ronaldo hace dos temporadas. El jugador portugués criticó el sistema del entrenador tras un encuentro de Champions y en el choque siguiente de Liga ante el Zaragoza fue suplente. El Madrid perdió en el Bernabéu con el conjunto maño y enterró prácticamente sus opciones de conseguir el título.
Quizá el asunto de Ramos sea beneficioso para que se pueda enterrar el sistema táctico de Mourinho ante el City. No lo parece porque ayer las encuestas dejaban ver una profunda división entre los aficionados por la alineación del martes, trivote incluido.