Tiene un físico privilegiado y una cabeza muy bien amueblada. Y, sobre todo, juventud. Una juventud audaz, pero madura, que le permite mantener los pies en el suelo pese a que lo suyo es volar. «No iría a los Juegos Olímpicos de Londres ni que pudiera. Soy muy pequeña aún, cada cosa a su tiempo. Debo ir creciendo poco a poco».
Información publicada en la página 61 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 14 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ana Peleteiro, gallega de 16 años, habla así solo un día después de su triple salto a la gloria, de proclamarse campeona del mundo júnior ante mujeres casi tres años mayores que ella. Mayores, no mejores, porque la longilínea triplista española se ha revelado en los Mundiales que se celebran hasta mañana en el Estadi Olímpic de Montjuïc como la más brillante aparición en el atletismo español de los últimos años.
Los datos son casi mareantes. En sus cuatro primeros saltos en Barcelona (la calificación del miércoles y los tres primeros de la final del jueves) batió su récord de España juvenil -que también lo es júnior y sub-23- con saltos de 13,63, 13,64, 13,96 y 14,17 metros. Una marca, esta última, que es mínima olímpica (Patricia Sarrapio irá a Londres con 14,10 del año pasado), que le hubiera valido para estar entre las ocho mejores en los pasados Mundiales absolutos de Daegu (2011) y que la convierten en la tercera mejor triplista española de todos los tiempos. Solo dos mujeres, ya en edad adulta, aterrizaron más lejos tras un triple brinco: Carlota Castrejana (14,64 en el 2007) y Conchi Paredes (14,30 en 1994). Más impresionante todavía es la progresión de la joven atleta. En dos años ha pasado de saltar 12,33 a casi dos metros más, esos 14,17 que le habrían dado el visado a Londres de haberlos conseguido cuatro días antes, cuando se cerraba el plazo de mínimas olímpicas. Ni así habría ido Ana Peleteiro.
Gallega hasta la médula
«Prefiero debutar en unos Juegos en Brasil, en el 2016. Debo ir paso a paso. Tampoco el Mundial del año que viene me interesa, no hay que darse prisa por competir con las mayores. Ahora pienso en descansar las piernas, en las vacaciones, y el año que viene hay Europeos júnior y sub-23. Mi cabeza está ahí y en no sufrir lesiones», asegura la jovencísima atleta, con un acento gallego inconfundible. La hija de la familia Peleteiro- Brion ha vivido siempre, adoptada desde muy pequeña, en Ribeira, en la comarca del Barbanza, en la orilla norte de la Ría de Arousa (A Coruña), y ahí se ha formado. A los seis años ya jugaba con el atletismo y a los 10 fue subcampeona gallega de cros, pero su explosividad y fibras naturales la recondujeron hacía la velocidad y los saltos. Salta casi seis metros en longitud y tiene 12,09 segundos en 100 metros. Una joya. Comenzará segundo de Bachillerato, quiere estudiar INEF y destaca su «buen carácter competitivo». Volará alto.