A Juan Carlos Navarro - ¿a quién si no?- le debe el Barça Regal su pase a la final de la Liga Endesa, para la que se clasificó ayer después de un triunfo agónico frente al Valencia Basket (73-77), en un partido espeso, trabado, con más nervios y errores que calidad, en el que consiguió el definitivo 3-1 en la semifinal.
Información publicada en la página 65 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 02 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
A Navarro, autor de un triple providencial a falta de 50 segundos -el único de los 11 que intentó el equipo-a su talento y también a su carácter ganador, le debe el Barça su aparición por sexta vez consecutiva en la final de la ACB, un registro que igualó la marca del equipo azulgrana entre 1986 y 1991.
Pero también le debe al escolta de Sant Feliu, de 32 años, acabar con el suplicio en el que se convirtió ayer el partido de Valencia; en el que se convirtió, en realidad, la eliminatoria contra el equipo de Perasovic, que a punto estuvo de alargarse y llegar a un desempate mañana en el Palau.
Lo impidió la acción de Navarro y también la falta de pericia del Valencia, un bloque precipitado y de poca experiencia como se comprobó en un desenlace atropellado, de muchas faltas, errores y tiros libres, en los que el Barça encontró una mina en la seguridad de Wallace, máximo reboteador del equipo (9) y autor de los cuatro últimos puntos.
Consiguió el equipo de Perasovic entrar en el último minuto y medio con ventaja (72-70), después de un recital particular de Nando de Colo, el base valencianista, capaz de darle él solo la vuelta al marcador con ocho puntos consecutivos, cuando el Barça parecía tener ya encarrilado el encuentro (58-64, m. 35).
VÉRTIGO LEVANTINO/ Pero, en el momento de la verdad, el vértigo se apoderó de los hombres de Perasovic, en especial en una contra montada tras un balón perdido por Navarro, que el base San Miguel quiso culminar con un triple, aún con suficiente tiempo para jugar y cuando el Barça solo dominaba por un punto. Y, a falta de tres segundos, en un tiro libre que Rafa Martínez lanzó a fallar y no tocó ni aro, dándole la posesión a los azulgranas.
Venció el Barça, que hoy conocerá a su rival en la lucha por el título, pero fue una victoria sin brillo, llevada al límite de la tensión, con una plantilla que parece pedir a gritos el final de la temporada, más que entrar ahora en la pelea por revalidar la corona de campeón.
En lugar de sumar elementos, como podría esperarse del Barça a estas alturas, ha ido perdiendo recursos y talento por el camino. Durante la Liga, ha esperado el equipo azulgrana al tercer hombre que diera relevo a Navarro y Lorbek. Y éste no solo no ha llegado, sino que los azulgranas han perdido la aportación del pívot esloveno, una pieza básica hasta la final four, con una media de 13 puntos por encuentro, que es ahora una sombra de sí mismo.
Con muy poquito de Navarro -aún renqueante de su fascitis plantar- con la lucha de Wallace, con destellos de Mickeal en la primera mitad, y una mínima aportación del resto, el Barça cerró su clasificación ayer. Pero será difícil, de no producirse una mutación espectacular, que eso le sirva para defender el título con garantías.