El Garmin Barcelona Triatlón cierra mañana en Catalunya la temporada del triatlón, un deporte (o multideporte, ya que engloba tres en uno) que no ha hecho más que crecer en el último lustro. A imagen y semejanza del resto de las modalidades que están arrasando tanto en medios urbanos como rurales (las carreras populares, el maratón y el medio maratón, las carreras de montaña, los ultratrail y las marchas cicloturistas, por citar solo las más extendidas), el triatlón está viviendo un auge al que no se vislumbra fin. Un auténtico boom que tiene su base en la necesidad de sus practicantes de encontrarse mejor, velar por su salud a través del deporte y afrontar retos de superación personal.
Información publicada en la página 514 de la sección de Polideportivo de la edición impresa del día 06 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El triatboom, el auge de las distintas modalidades del tres en uno, hay que buscarlo, como en el caso de las carreras populares, en los últimos cinco o seis años. En ese periodo, el maratón de Barcelona ha pasado de 4.000 a 16.000 participantes; el medio maratón, de 1.500 a 7.000; la Cursa Bombers, de 8.000 a 24.000; la Cursa de la Mercè, de 4.000 a 11.000; la Cursa del Nassos (la de fin de año), de 5.000 a 10.000; la popular Jean Bouin, de 2.500 a 8.500; la Mitja de Granollers, de 4.500 a 10.000... La mayoría de las pruebas han duplicado, triplicado o cuadriplicado incluso la presencia de atletas en este último lustro, y las inscripciones se suelen agotar con muchas semanas de antelación.
Mucha competencia
Un fenómeno similar ha sucedido en los triatlones. Como se aprecia en el cuadro adjunto, el de Barcelona ha triplicado prácticamente la presencia de deportistas en los últimos cinco años, y eso a pesar de la proliferación de pruebas en todo el territorio. «Hace cinco años, en Catalunya se organizaban 10 pruebas como mucho, y actualmente ya estamos sobre las 100. La gente tiene mucho más donde escoger», asegura Oriol Granell, de la empresa IMG, organizadora del Garmin Barcelona Triatlón. Barcelona, por ejemplo, ha tenido que competir en la última semana con el triatlón de Gavà (que reunió a 500 personas el pasado domingo) y con la Challenge Barcelona-Maresme, un Ironman (el buque insignia de los triatlones, con sus 3.800 metros de natación, sus 180 kilómetros de bicicleta y un maratón entero como guinda) que agrupó hace seis días a 1.500 atletas de hierro por las aguas y la carreteras de la costa.
El aparente estancamiento del triatlón de Barcelona no lo es tanto, ya que la prueba ha tenido que luchar con muchos factores en contra. La subida del IVA (del 8% al 21%, lo que supone de 6 a 9 euros más en la inscripción), la competencia de Gavà y Calella, al avance de la fecha (el año pasado se disputó 10 días más tarde) y la coincidencia con Londres (que retrasó su triatlón por los Juegos Olímpicos del verano) son los factores apuntados por IMG para explicar que no se haya superado la cota de los 6.000 triatletas inscritos. Con todo, el de Barcelona se ha situado como el tercer triatlón europeo y el quinto del mundo por número de participantes. Londres, con 13.000, y Hamburgo, con 8.000, son los únicos que superan a Barcelona en el continente, aunque ambos han adoptado el formato de dos días para poder encajar a todos los contendientes.
Ansias de crecer
Ese crecimiento es el que se tendrá que plantar también el triatlón de Barcelona para futuras ediciones, aunque ello comportará obligatoriamente el cambio de ubicación. Nadar en mar abierto, como se hace actualmente, es peligroso porque puede hipotecar la prueba en caso de malas condiciones meteorológicas. El ayuntamiento se plantea la posibilidad de llevar la natación dentro del puerto, como se hará en las pruebas de larga distancias de los próximos Mundiales de natación del 2013. Aquella será una prueba test importante cara a tomar una decisión. «Hay que mirar otras opciones si queremos crecer -admite la concejal del área, Maite Fandos-. Veremos cómo se puede encajar la natación en el puerto. Ello también obligaría a cambiar los circuitos de ciclismo y de la carrera y utilizar quizá las rondas. Barcelona ya acoge cada semana muchas cosas y habrá que estudiar bien esta solución».
Habrá que estudiarla, porque el auge del triatlón no parece que vaya a detenerse. El número de federados en Catalunya sube cada año entre el 10% y el 15%, y esta temporada ya ha alcanzado las 5.400 licencias, de un total en España de 21.000. Cifras que aún están lejos de las 80.000 de Alemania y las 50.000 de Francia. Pero ello no va en detrimento del dinamismo del triatlón catalán y español, estimulado además por los éxitos internacionales de sus mejores representantes. Un fenómeno que comenzó con Iván Raña (campeón del mundo), que prosigue con el medallista de plata olímpico y doble campeón mundial Javier Gómez Noya (en la foto) y que seguirá seguramente con el toledano Fernando Alarza, un chico de 21 años que tiene todos los números para heredar la obra del gallego. Alarza será uno de los grandes favoritos mañana en Barcelona; Gómez Noya, ganador en el 2010, no podrá estar porque prepara la prueba de Auckland (Nueva Zelanda), en la que perseguirá su tercer título mundial.
Catalunya está al frente del auge del triatlón, con un centenar de pruebas y casi 40.000 participantes al año. «Aquí tenemos varias pruebas con más de 500 triatletas, algo poco habitual fuera de Catalunya», afirma Jesús Andreu, presidente de la federación catalana de este deporte, olímpico desde el 2000, que cita los casos de Gavà, de Calella, de las dos de Banyoles (casi 2.000 personas en total) y del Ironman más antiguo de la Península, con 10 ediciones ya, en L'Ampolla.
La cabeza, muy importante
«El triatlón es la consecuencia lógica del running, de los que corren», asegura Alfredo Juliá, uno de los socios propietarios de la tienda especializada Distance, en Barcelona. «La gente que se hace mayor se suele lesionar corriendo, así que se pone a nadar. La natación y la bici no tienen tanto impacto. Las pruebas de larga distancia, además, tienen un buen componente de mentalidad. La cabeza juega un papel importante, por eso es más adecuado para la gente un poco más adulta que para los jóvenes», añade. Gente de todas las edades, sin embargo, correrán este domingo en la Garmin, en sus tres distancias: Olímpica (1.500 metros a nado, 40 kilómetros en bicicleta y 10 corriendo), Esprint (750 / 20 / 5) y Superesprint (400 / 10 / 2,5). Las dos primeras tienen pruebas por equipos.