Son 101 días de Tito Vilanova en el banquillo del Barça. 101 días, 13 partidos, 11 victorias, 1 derrota, 1 empate y la sensación de que el equipo no ha perdido la ambición por ganar, como se demostró en el angustioso triunfo sobre el Celtic que le deja abiertas las puertas de los octavos de final de la Champions. "No creo que haya sido suerte. Al contrario, creo que hemos tenido mala suerte. Hemos merecido ganar antes, el portero ha jugado muy bien, hemos enviado un balón al palo...", ha comentado el técnico azulgrana en referencia al gol de Jordi Alba en el último segundo del tiempo de añadido. "Nos ha faltado un poco de chispa, hasta yo estaba cansado, llegamos a las cinco de la mañana el sábado. tras jugar a las 10 de la noche, no quiero quejarme, pero es algo que clama al cielo", ha denunciado el entrenador del Barcelona.
Pero no se ha quedado solo ahí. Cuando le han insistido sobre ese componente épico que tiene el Barcelona, capaz de remontar cinco de los 13 partidos que ha disputado este curso, fue más contundente. Con ironía, pero dejando claro su mensaje: "Antes decían que aburríamos, pues ahora no aburrimos". Luego, ha querido ensalzar ese espíritu de los futbolistas -"lo han ganado todo en estos últimos años y van, van, van, siguen, insisten hasta el final", dijo Tito-, convencido de que el equipo tiene esa virtud de poder ganar partidos que tiene perdidos. O empatados. Anoche, un centro de un lateral derecho (Adriano) fue rematado por el lateral izquierdo (Jordi Alba) en el área pequeña del Celtic, toda una declaración de intenciones del espíritu inconformista del Barcelona.