Llegaron hoy las moscas. Eran las únicas compañías (malas) que faltaban en el campamento de la Titan Desert. Suerte de Milton Ramos --el ciclista que hoy se ha colocado tercero de la general tras una exhibición en la etapa reina que ganó el catalán Eduard Gonzalo (un ex del Tour de Francia)--, que ha cortado un jamón que se trajo desde Teruel (obsequio por ganar la Jamonbike). Lo anunciaron por megafonía y la pata, que prácticamente entró a Marruecos de contrabando, ha quedado fulminada en pocos minutos.
Varios ciclistas durante la disputa de la tercera etapa de la Milenio Titan Desert, de 107 kilómetros, con inicio en Rissani y final en Tourza. VICTOR MUR | EFE
Uno de los pocos que no ha podido probar el manjar ha sido el ciclista vizcaíno Egoitz Murgoitio, campeón de la Copa de España de ciclocrós. ¡Mira que se lo había dicho su madre! “Hijo, solo prueba el agua embotellada¿ hasta para lavarte los dientes”. Y no solo se enjuagó la boca sino que tomó un sorbo. El resultado no podía ser otro: cagalera. Y una diarrea en el desierto no es precisamente la mejor recomendación para montar en bici. Tampoco lo es para hacer turismo, pero si encima hay que esforzarse deportivamente, la situación empeora de manera extrema. Hasta cuatro veces tuvo que detenerse el corredor vasco. Este año que la organización cuida al máximo y con sanciones que no se arrojen botellas y plásticos en el Sáhara, una buena parte de los corredores de la Titan han dejado tras de sí un rastro de un maravilloso estiércol.
Murgoitio ha sido uno de ellos. Y como es uno de los ciclistas que disputa la general siempre tiene alguien que lo vigila. De repente, cambió de rumbo. Por el pinganillo le advirtió a su compañero Ramon Sagués, que debía hacer de vientre. El rival nada sabía del aviso y creyó que tomaba un atajo. Lo siguió. De repente se encontró al contrincante con el coulote bajado en una posición mucho más clara que un comunicado de prensa: estaba haciendo sus necesidades.
La Titan Desert no depende solo de las condiciones físicas, sino de muchas otras cuestiones. Y el factor suerte es determinante. Por una avería se puede perder la carrera. Le sucedió este mediodía al portugués Luis Pinto, que lideraba la prueba. Partió la cadena. El día anterior su principal rival y ahora primer clasificado de la Titan, Roberto Heras, rompió un pedal. Pinto lo esperó. Pinto y Heras eran inseparables; juntos en la carrera y en la misma mesa durante el desayuno, la comida y la cena. Hoy han almorzado cada uno por su lado. Hoy Heras no aguardó al portugués y la carita de este último en el campamento no denotaba precisamente felicidad.
¿Recuerdan lo que sucedió en el ahora maldito Tour del 2010? Fue la edición del amigos para siempre. Te caes, te espero. Tienes una avería, pues repárala. Si se cae Andy Schleck pues a ralentizar el ritmo. Hasta que Alberto Contador se hizo el loco y se fue en busca de la gloria tras una avería del luxemburgués en los Pirineos. La Titan Desert se había apuntado al mismo juego. Mañana, ya sin tregua, todo será distinto.
Quien escribe estas líneas no solo ejerce de periodista en la carrera sino que cuida, esta vez como técnico, tras cinco participaciones como ciclista, a uno de los equipos que pelea por la clasificación general. Su nombre es Líder. Y por eso es fácil contar las intimidades que le suceden a Murgoitio o a Milton Ramos, dos de los corredores de la escuadra. Tras los primeros días de sufrimiento por las adversidades hoy se ha ganado la etapa como equipo y se ha alcanzado el podio. Mañana será otro día. Hoy todos dormiremos muy felices en nuestras pequeñas jaimas. Hoy ni las moscas del Atlas molestan.