Una sesión de entrenamiento el jueves pasado le valió para ampliar todas las pegas que ya había puesto a la tierra azul sobre la que se juega el Mutua Madrileña Open, el Masters 1.000 organizado por Ion Tiriac y dirigido por Manolo Santana. Rafael Nadal reconfirmó ayer que la ATP se equivoca al permitir una innovación que no le agrada en absoluto, lo mismo que a Novak Djokovic, el número uno. Tampoco a Roger Federer y a Andy Murray, aunque estos han atemperado sus críticas a la gran novedad del torneo madrileño, que de momento ha conseguido colocar titulares por doquier sin que el cuadro final haya comenzado a andar.
Información publicada en la página 60 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 05 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Y no son solo detalles técnicos los que llevan a Nadal a mostrar su disconformidad con lo que considera una medida gratuita que no favorece en nada el normal desarrollo de la temporada en tierra batida, que se cierra en Roland Garros, su objetivo otra vez del año.
Los argumentos
«La pista central tiene dos problemas y medio. El principal es una valla de publicidad detrás demasiado baja del mismo color que la pista. Se pierde mucho la pelota cuando el rival la golpea a esa altura», fue lo primero que dijo el número dos del mundo a la hora de analizar los problemas que plantea la instalación madrileña. «Resbala un poco más de lo habitual y no sé si es porque tiene poca tierra, porque debajo está demasiado dura o por el tinte azul. Luego, en algunas zonas está un pelín blanda, zonas irregulares, sobre todo en el saque», continuó Nadal, que después de recordar que las condiciones de la pista del Mutua Madrileña Open le van mejor a gente como Isner o Raonic -«a los de servicio más potente y que no tienen un juego de piernas más definido porque favorece o premia muchísimo el servicio y el primer golpe»-, volvió sobre lo que le incomoda. «La bola viaja muy rápida y cuando salta en vez de hacerlo para arriba lo hace un poco hacia delante», explicaba a propósito de sus primeras sensaciones.
Explicaciones que no habrán caído nada bien al dueño del torneo, Ion Tiriac, quien no deja de remitirse a los cinco años de investigación que le han llevado a conseguir una superficie completamente equiparable a la arcilla tradicional, al margen de la sensible mejora de la visualización de la pelota amarilla, sobre todo a efectos televisivos. El extenista y empresario no quiere polemizar. «Ningún torneo ha dado un salto de calidad tan grande en tan poco tiempo», dice, e ironiza en torno a los problemas que Nadal y Djokovic quieren ver: «No sé si habrá sido por influencia de nuestra iniciativa, pero la competición de hockey sobre hierba de los Juegos de Londres se jugará sobre superficie azul. Las pistas de atletismo hace tiempo que cambiaron al azul. Voy a ser el primero en aceptar las críticas, pero creo que hacemos lo correcto».
Opiniones a favor
Y puede esgrimir un buen ramillete de opiniones a favor. Empezando por la de Fernando Verdasco durante la presentación del torneo. «Nunca va a haber un 100% que esté conforme y el cambio de color es la excusa perfecta para quejarse y decir que está mal. Cada uno es libre de opinar lo que quiera, pero yo me he sentido muy bien entrenando estos días. El color no varía la velocidad o el bote de la bola. Es lo que tenga la pista debajo. Luego vas a otra pista y a lo mejor está más dura y bota más aunque sea roja», afirma el tenista madrileño.
A María Sharapova, reciente campeona en Stuttgart, le parece poco menos que ideal, sobre todo por cuestiones que van más allá de lo puramente tenístico. «Creo que es algo único. Se trata de ser único y diferente. Me parece que está muy bien para el espectáculo», dice la número dos del mundo. Y Soriana Cirstea, compatriota de Tiriac y número 40 del mundo, no iba a ser menos: «Es un gran paso adelante, una manera de mejorar nuestro deporte, de crecer y de forzar nuestros límites hacia el progreso».