La convulsión que azota estos días a la natación sincronizada vive un nuevo episodio. Anna Tarrés ha decidido demandar a la federación española de natación y a su presidente Fernando Carpena. En medio de todo tipo de acusaciones, faltaba el paso de la exseleccionadora, que está dispuesta a actuar contra lo que ella considera injurias y calumnias inadmisibles.
Tarrés, que dirigió el equipo español de natación sincronizada desde 1997, conoció el pasado 6 de septiembre que no renovaría su contrato, que concluye en diciembre. Horas antes de presentarse el nuevo equipo técnico, un grupo de exnadadoras publicó una carta en la que se desvelaban los métodos de la entrenadora, con frases y acusaciones contundentes. Ahora, la técnica presentará una "demanda de tutela de derechos fundamentales" contra la federación y su presidente.
Tarrés considera que Carpena es el responsable de esa carta y por eso actuará contra él. También tiene previsto pedir una compensación económica por el daño a su imagen, que se ha visto muy deteriorada después de que el documento sacara a la luz el supuesto "trato vejatorio" de la exseleccionadora con algunas de sus chicas.
El próximo lunes, al mediodía, Tarrés citará a los medios para explicar su versión con detalles. La federación, mientras, ha convocado a la exseleccionadora el próximo 5 de octubre en la sede del organismo en Madrid para que presente un informe y dé explicaciones sobre esa demanda que piensa interponer contra el organismo y su presidente.