La Supercopa de Catalunya ha fenecido poco después de vez la luz. Ha vivido lo justo para ser presentada, con el máximo realce posible, en el Palau de la Generalitat y en presencia del president Artur Mas, antes de quedar enterrada por la actitud del Barça y el Espanyol, los equipos que debían disputarla. La neonata competición ha pasado a mejor vida, suspendida por segunda vez por la Federació Catalana de Futbol (FCF). El viernes la canceló tras la negativa del Barça a utilizar al primer equipo y ayer volvió a suprimirla al conocer que el Espanyol se negaba a jugar el 26 de septiembre, la segunda fecha propuesta en un pacto colectivo tan frágil que apenas duró un día. La Supercopa ha sido un Superidículo.
Piqué, Puyol y Afellay, de frente ante Juanjo Brau (fisioterapeuta), Tito Vilanova, el entrenador, e Iniesta, en el entrenamiento matinal de ayer en Sant Joan Despí. AFP / JOSEP LAGO
Información publicada en la página 318 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 01 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
EL MISMO ARGUMENTO / Ayer se debía celebrar la gran fiesta del fútbol catalán, con el duelo barcelonés y la Copa Catalunya, que disputaban el Nàstic y el Manlleu. Pero nadie subió a Montjuïc porque lejos de la montaña olímpica se ofició el funeral de la Supercopa tras la intervención del Espanyol. Nàstic y Manlleu sí jugarán, pero no se sabe cuándo.
«No podíamos garantizar que presentemos el mejor equipo posible», argumentó Joan Collet, el consejero delegado blanquiazul, parafraseando las palabras que mencionó Sandro Rosell el pasado 11 de julio en la Generalitat. El pasado viernes, la entidad azulgrana anunció que acudiría al derbi con el filial. Pero en el trasfondo del asunto subyace el orgullo y la rivalidad que mantienen ambos clubs. «No podemos hacer como si no pasara nada y bajarnos los pantalones en este tema», también dijo Collet al oficializar la postura del Espanyol.
TÉCNICOS QUE MANDAN / La FCF había concedido el lunes 48 horas de plazo, después de conversaciones multilaterales durante el fin de semana, para que Barça y Espanyol aprobaran el traslado del partido al 26 de septiembre. Los representantes de ambos clubs aplazaron sus respectivas respuestas a la espera de escuchar la opinión de Tito Vilanova y Mauricio Pochettino, los entrenadores, investidos ambos con el máximo poder deportivo, acaso también institucional.
Vilanova, que no veía bien la fecha de ayer por ser la única semana que podía entrenar con toda la plantilla al completo -el lunes regresaron los internacionales españoles-, aceptó la nueva fecha. Pochettino, por el contrario, debió negarse.
MALESTAR BLANQUIAZUL / «Es una fecha mala porque una cosa es jugar en la pretemporada y otra en medio de dos jornadas de Liga», dijo Collet, pese a que el calendario del Espanyol está libre de competición europea. El miércoles 26 de septiembre era el único sin partido de clubs o jornada internacional de selecciones.
Del mismo modo que el Barça había expresado el lunes su disgusto porque se discutiera cuál era el mejor equipo posible para afrontar la competición, argumento central de la Federació para la primera suspensión, el Espanyol manifestó su malestar por el desaire del rival. Primero por anunciar que jugaría con el filial. Luego porque la postura del Barça indujo a buscar otra fecha.
«Estamos molestos con la FCF y la Generalitat porque salimos defendiendo al fútbol modesto y luego nos hemos quedado solos. Todo el mundo sabe por qué no se juega la Supercopa esta noche (ayer) y quién es el responsable», insistió Collet, aludiendo al Barça, y antes de añadir un nuevo ejemplo para subrayar la diferente actitud que han mostrado ambos clubs: «Lo más fácil era hacer un comunicado, pero hemos creído más conveniente dar la cara».