El Periódico

EL TOUR 2012

El sueño de Diego

Un ciclista parapléjico que se desplaza con su 'handbike' de Madrid a Londres recibe el apoyo de Valverde y Cobo en la etapa de descanso

S. L- E.
PAU

Miércoles, 18 de julio del 2012

Los ciclistas del Movistar ruedan con Diego Ballesteros, ayer cerca de Pau.

Diego Ballesteros, 38 años, era un ciclista inquieto. Lo suyo no era salir a entrenar un par de horas y regresar a casa, no. A él le gustaba la aventura, los retos imposibles. Se enamoró de la Titan Desert, la dura carrera marroquí en bicicleta de montaña. Pero el reto se le quedó corto. Por eso se fue en bici de Zaragoza a Pekín (luego escribió un libro 112.822 kilómetros, de Zaragoza a Pekín en bicicleta, que él mismo editó). Y, por eso, también se apuntó a la inhumana Race Across América, 5.000 kilómetros en bici, de costa a costa de Estados Unidos, sin parar, o al menos lo justo para descansar y reponer fuerzas; contra menos horas, mejor.

Y allí su vida cambió cuando un conductor inexperto lo arrolló. «El coche iba a más de 100 kilómetros por hora. Se me llevó por delante y me provocó una lesión medular. Fue en el 2010. Jamás podré volver a caminar». Pasó meses de recuperación en el Institut Guttmann de Badalona. «Yo quería seguir siendo ciclista y me dije: si no puedo pedalear con las piernas, lo haré con las manos». Y con las manos, con su handbike, la bici adaptada, en la que parece que el cuerpo vaya estirado sobre el asfalto siendo necesario llevar una banderola bien alta para que lo vean los coches, llegará a Londres el día 29, «a lo sumo el 30». Hace 13 etapas que partió de la capital española como embajador de la candidatura madrileña para los Juegos del 2020. «Mi lema es Querer es poder. Busco el presente y para ello pienso que hay personas que pasan por situaciones más complicadas que la mía».

Pedro Delgado lo despidió en Madrid y varios atletas olímpicos lo recibirán en la capital londinense. Al 13º día, el Tour se cruzó en su camino: Pau, jornada de descanso de la ronda francesa, hotel del Movistar y la posibilidad de compartir entrenamiento con Alejandro Valverde y Juanjo Cobo, que lo acompañaron unos kilómetros, los iniciales de su 14ª jornada pedaleando que lo llevó al corazón de Occitania.

La tradición de Pau

Cuando el Movistar (antes Caisse d'Epargne, Banesto o Reynolds) duerme en Pau, el hotel se convierte en un hervidero de viejas glorias ciclistas, de aficionados que llevan más de 30 años animando a las estrellas de ese equipo, Arroyo, Laguía, Delgado, Induráin, Olano, Pereiro y ahora Valverde, aunque siga maltrecho por las caídas.

Allí estaba Azucena, la viuda del Chava Jiménez, la familia, padres y mujer de Valverde. Y todos, uno a uno, saludaban a Ballesteros, que por unos minutos se sintió uno más del equipo. Diego, querer es poder, les mostraba a los ciclistas profesionales cómo se pedalea con las manos (músculos enormes en sus brazos). Y hasta Valverde se tumbó en la handbike. «Si subo con ella por el Tourmalet, salgo en todas partes», bromeó el murciano. Ballesteros sigue rumbo a Londres. Querer es poder. Y no hay ninguna duda de que llegará.

El 4 de julio fecha clave; si se presenta a la pretemporada del PSG quedaría casi descartado