Hace un año, Isaac Cuenca jugaba en Segunda B, en el Estadio de Pinilla, en Teruel, con el Sabadell;
Información publicada en la página 40 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 06 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Jonathan dos Santos salió de suplente con el Barça B en Xerez, donde Tello se quedó en el banquillo, los tres mirando a lo lejos el Camp Nou como un sueño imposible por más que Guardiola haya abierto la puerta a los jóvenes de casa. El sábado los tres cruzaron esa frontera de la firme mano de Pep, inquebrantable al miedo y a la presión de jugarse la Liga con unos veinteañeros que hace cuatro días andaban por Segunda División. Cuenca y Tello escoltando a Messi, uno a cada lado del mejor futbolista del mundo, y Dos Santos a su espalda, tres razones más que hacen de este Barça un equipo especial, incomparable a cualquier otro y, sobre todo, al Madrid de Mourinho.
Con Cuenca, con Tello, con Dos Santos, y con todos los demás, el Barça tuvo que seguir más que nunca el mandamiento que les lanzó Guardiola como si ya intuyera los apuros ante la Real Sociedad. «Apretad los dientes, apretad los puños, lo que salga, chicos», les dijo, consciente de la necesidad de salir adelante como sea y no ceder más puntos. Y un día más, aunque con más dificultades de las que merecía, el equipo cumplió su palabra.
EFECTO PSICOLÓGICO / Mientras en Madrid pasan de puntillas sobre las manos de Pepe, silenciadas por ese altavoz contra el que Guardiola dice que no hay nada que hacer y que siempre llevan las de perder, el mismo altavoz que eleva a gesta el triunfo blanco en Getafe y hurga en el sufrimiento azulgrana ante la Real, el Barça mira hacia otro lado y ahí no hay rastro del Madrid. Mientras en el Bernabéu celebran los siete puntos de ventaja en la Liga, el Camp Nou se prepara para empujar el miércoles a los suyos a otra final y tener ese título de Copa en el horizonte.
«Queda un partido, solo un partido», es el mensaje que repite Guardiola en el vestuario ante la cita frente al Valencia, convencido de que el pase a la final tendrá un efecto dominó en la Liga y en la Champions. El hecho de tener esa cita en la recámara, guardada en un cajón hasta final de temporada, supone un estímulo psicológico y no quiere dejar pasar esta oportunidad. De ahí, la alineación del sábado, trazada con este pensamiento, y que dejó en el banquillo a piezas de peso como Xavi, Busquets, Piqué y Abidal.
LESIONES Y 25 POSTES / El equipo anda justo de fuerzas y de efectivos, condenado a sufrir una lesión detrás de otra. Afellay, Villa, Fontàs, Iniesta, Pedro, Alexis... No hay manera de que Guardiola pueda elegir libremente. «Los jugadores están haciendo un esfuerzo titánico», subraya. Una cosa es que no quiera trabajar con una plantilla corta y otra que la plantilla se encoja semana a semana, aunque esta situación ha propiciado el ascenso de más jóvenes de la cantera. Un contraste más con la filosofía de Mourinho, una seña de identidad más para distanciarse del Madrid que Florentino ha dejado en sus manos y donde los jóvenes de casa no tienen nada que hacer.
Tampoco la suerte ha estado de su lado. Es difícil, sino imposible, encontrar un equipo con tal estadística de disparos al poste: 25 nada menos, 14 de ellos en la Liga. Pero no se escuchan lamentos. Lo que se escucha con fuerza es el llamamiento a no dejar escapar la que sería la tercera final de Copa en cuatro años. «Queda un partido, solo un partido». Después, la situación con el Madrid se igualará a la hora de competir. Liga y Champions, con un parón europeo de dos semanas después de la ida de octavos en Leverkusen, que espera aprovechar el técnico para recuperar fuerzas y efectivos.
Quien no descansa nunca es Messi. Leo es víctima de su propia comparación y es imposible que siempre gane. Pero incluso cuando no es el mejor Leo, es el mejor de todos. Y si hay alguien que siempre aparece en las grandes citas es él. Y el miércoles lo es. Últimamente ha agachado la cabeza enfurruñado más de la cuenta. Es el mejor signo de que no tardará en levantarla.
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