Aún no mandan, pero están cerca, muy cerca, de hacerlo. La presencia de las mujeres en los Juegos, que comenzó de forma testimonial y con la oposición del patriarca de la restauración olímpica, el barón de Coubertin, ha alcanzado ya niveles homologables. Los de Londres serán los Juegos con mayor presencia de deportistas femeninas (llega al 46%) y las mujeres tendrán presencia en absolutamente todas las especialidades, una vez que el boxeo femenino se estrena también en el programa oficial.
La nadadora italiana Federica Pellegrini, campeona olímpica en Pekín, hace estiramientos antes del entrenamiento de ayer en el Centro Acuático de Londres. AP / MICHAEL SOHN
Información publicada en la página 308 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 27 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Por primera vez, también, la totalidad de los países participantes (204) tendrán mujeres en sus delegaciones. Hace tan solo 16 años, en los Juegos de Atlanta-96, fueron 26 los países sin mujeres. Hace cuatro años, en Pekín, todavía eran tres. Los tres reticentes (por cultura, tradición y, directamente, discriminación) han claudicado en Londres: Arabia Saudí, Catar y Brunei desfilarán hoy con mujeres en su filas. Y, en los dos últimos casos, como abanderadas.
Arabia Saudí ha sido el que más ha tardado en dar su brazo a su torcer. En un país donde prácticamente el deporte de competición está prohibido ya es casi un milagro que una atleta, Sarah Attar, y una judoca, Wodjan Ali Serat Abdulrahim Shaharkhani, hayan podido viajar hasta Londres. Por cierto, Shaharkhani supo ayer que la federación internacional no la dejará luchar con el hiyab, el pañuelo que cubre el cabello.
Oposición del fundador
Su desempeño deportivo será seguramente testimonial, pero la significación será mayúscula. Como la de la esprínter catarí de 1,52 de estatura y 45 kilos Noor al-Malki (abanderada), que solo aspira a acabar la calificación, probablemente como la nadadora de 17 años Nada Arkaji y la tiradora de rifle Bahia al-Hamad. Por el sultanato de Brunei, que sí participó ya en el 2000 (en el 2008 tuvo problemas de inscripción), la vallista Maziah Mahusin (abanderada) será una de las tres atletas de su país presentes en Londres.
Ha pasado más de un siglo desde que Coubertin pronunció una de-
safortunada sentencia. «La participación de las mujeres en unos Juegos no es práctica, es poco interesante, nada estética e incorrecta», dijo. En Atenas 1896, los primeros Juegos de la era moderna, no hubo mujeres. Solo 22 en dos deportes (tenis y golf) participaron en París-1900, y seis (tiro con arco) cuatro años después. Barcelona-92 acogió a 2.704 (29% del total), y a partir de entonces se ha ido tendiendo a la paridad más absoluta. El 42% de Pekín de hace cuatro años llegará en Londres a casi el 46%. Los Juegos que comienzan hoy repartirán casi tantas medallas de oro a las mujeres (140) como a los hombres, que además tienen dos deportes vetados: la gimnasia rítmica y la natación sincronizada.
Predicar con el ejemplo
Por primera vez también , Estados Unidos ha enviado más mujeres que hombres (269 por 261), y la anfitriona, Gran Bretaña, roza la paridad, con un 48% del total y, lo que es tanto o más importante, más posibilidades de brillar y conquistar medallas para ellas que para ellos. «Serán los mejores Juegos para las mujeres», asegura Sue Tiballs, de la Fundación Mujer Deporte y Salud, basada en el Reino Unido. «Eso demuestra el poder que tiene el COI para presionar en esta dirección y conseguir cambios, como la participación de Arabia Saudí», añade Tiballs.
Ahora solo falta que el Comité Olímpico Internacional predique más con su propio ejemplo: solo 20 de los 105 miembros del organismo pueden vestir falda.
En cuanto a la delegación española, las cifras se mantienen muy iguales a las de hace 20 años. Un total de 114 mujeres participaron en Barcelona-92, y 112 lo van a hacer en Londres (el récord llegó con las 118 de Atenas 2004). Eso sí, el porcentaje ha subido: esa cifra supone el 40% del total del equipo (282).