Buscar una nueva fecha o suspender la competición. Esta era la disyuntiva en la que se encontraron la Federació Catalana de Futbol (FCF) y los clubs (Barça, Espanyol, Manlleu y Nàstic de Tarragona) tras la renuncia azulgrana del viernes a disputar hoy la Supercopa de Catalunya con el primer equipo. El pacto final fue una huida hacia adelante: el miércoles 26 de septiembre es la fecha. Provisional. El Barça (Tito Vilanova, el entrenador), la dio por buena esta vez. Ahora deben ratificarla Mauricio Pochettino y el Espanyol.
Información publicada en la página 320 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 31 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En dos días se sabrá si la Copa (Nàstic y Manlleu) y la Supercopa de Catalunya (Barça y Espanyol) acaban jugándose, conforme al compromiso adquirido por los clubs con la FCF y ante Artur Mas, el presidente de la Generalitat, tras la presentación de ambos trofeos el 11 de julio. La pelota la tiene ahora Pochettino. A Vilanova le parece bien jugar en septiembre, según comunicó el Barça.
¿Y si el Espanyol no acepta? «Ya veremos qué pasa», dijo Andreu Subies, el presidente de la Federació. «No puedo permitirme el lujo de enfadarme, tengo la obligación de ser positivo», explicó el dirigente intentando salvar el desaguisado creado. El descrédito ha salido caro; los gastos acumulados (15.000 entradas vendidas que deben devolverse) aún pueden recuperarse: se cargarán en la cuenta del partido si se celebra. El beneficio económico que buscaba el derbi barcelonés para el fútbol modesto será menor.
Escarmentado, Subies se ha propuesto arrancar «un compromiso documentado y por escrito» para que los grandes se impongan la necesidad de ayudar al fútbol catalán, con la presencia de los jugadores «de la primera plantilla». El Barça se hizo el ofendido y se lamentó ayer en una nota de que la FCF y la Secretaria General de l'Esport «quieran interferir en las decisiones de los técnicos sobre cuál es el mejor equipo» del Barça.