El internacional alemán Bastian Schweinsteiger ha asegurado que él y sus compañeros del Bayern Múnich están "todos muertos pero felices" tras clasificarse a la final de la Liga de Campeones eliminando al Real Madrid en los penaltis. "Estamos todos muertos pero felices", ha dicho Schweinsteiger en declaraciones al canal alemán Sat 1 después del partido.
"No sé de donde sacamos la energía para seguir corriendo", ha agregado el jugador. Schweinsteiger ha asegurado además que para él, nacido en Baviera y procedente de la cantera del Bayern, jugar la final de la Liga de Campeones en su propio estadio en Múnich lo significa "todo" y que además era un regalo que tenían que darle al presidente Uli Hoeness.
"Esa final lo significa todo. Además, era un regalo que teníamos que darle al presidente que le ha dado toda su vida al club", ha dicho. Schweinsteiger se ha referido también al último penalti lanzado por él que selló la eliminación del Real Madrid: "Hubo un momento en que me iba abandonando el valor pero lo recuperé en el momento de tomar impulso. Solo tenía en la cabeza la idea del que el balón tenía que entrar y sabía que iba a entrar", ha dicho Schweinsteiger.