Ricky Rubio recuerda que, cuando era pequeño, cuando tenía 10 y 11 años, se quedaba de madrugada delante del televisor para seguir el All-Star de la NBA y disfrutar de las estrellas de la liga estadounidense. En Orlando, este fin de semana, el joven base del Masnou, de 21 años, tendrá la oportunidad de cumplir uno de sus «sueños» de niño y apropiarse de uno de los papeles de protagonista de la fiesta de la NBA. «Mi vida va muy rápida desde los 14 años», admite.
Información publicada en la página 47 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 23 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ricky no disputará el Partido de las Estrellas, reservado para los 24 mejores jugadores de la Liga, elegidos por votación popular entre los aficionados y los técnicos, y en el que sí estará Marc Gasol, incluido ya entre la aristocracia del campeonato. Pero sí participará en el partido de los jóvenes emergentes del viernes, el BBVA Rising Stars, que mezclará a las figuras de primer y segundo año. «No es el All-Star, pero aunque solo sea el de los jóvenes, hay mucho nivel y podemos dar espectáculo», explicó ayer el jugador, en una conferencia telefónica con medios españoles antes de la cita. «Lo que está claro es que voy con un solo objetivo: pasármelo bien y disfrutar al máximo», afirma.
Después de dos meses en el campeonato y de haberse ganado la atención de los medios estadounidenses y también el corazón de los aficionados, Ricky considera que su adaptación a la NBA está superando incluso sus mejores expectativas. «Cuando das el salto, piensas en las cosas buenas que te pueden pasar, en lo mejor. Pero también era realista. El último año en el Barcelona no fue mi mejor año. No fue algo que me diera confianza para tener tanto protagonismo en la NBA. Pero he dejado mis miedos atrás y he podido disfrutar del momento».
AUTOCASTIGO / Sobre su nueva etapa en EEUU, Ricky cree que era un paso obligado, porque en el Barça acabó por castigarse por su errores. «En mi primer año en el Barça jugué bien. Pero en el segundo, no. No tiene nada que ver con el entrenador, ni con los jugadores, porque eran prácticamente los mismos. Yo me puse demasiada presión y me castigaba en exceso por mis errores, sobre todo después del Mundial. Aquí estoy cometiendo incluso más errores, pero los aciertos los tapan. La confianza hace mucho», señala.
Ricky considera que la forma de ver el baloncesto en la NBA también hace mucho. «Aquí me lo estoy pasando muy bien. No quiere decir que en el Barça o la Penya, no. El juego está más hecho para la diversión y los árbitros permiten más espectáculo y eso se agradece», comenta.
Acerca de los rumores sobre el traspaso de Pau Gasol a su equipo, Ricky apuntó: «Ojalá viniera. Lo recibiría con los brazos abiertos. Nos haría subir de nivel y nos ayudaría en nuestro reto de pelear por los play-off, aunque se que es muy difícil».
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