No sería del todo correcto decir que la badalonesa Mireia Belmonte, de 21 años, no sabe lo que le espera en Londres. Lo sabe. Pero, seguramente, ni ella ni su entrenador, el francés Fred Vergnoux, son totalmente conscientes de la magnitud de la empresa que le aguarda en estos Juegos.
Información publicada en la página 309 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 28 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Belmonte se ha propuesto un reto a lo Phelps: nadar en seis pruebas, cinco individuales (200 mariposa, 200 y 400 estilos, 400 y 800 libre) y también el relevo del 4x200. En ese particular y exigente maratón, y que es, sin duda, el reto de su vida, la nadadora badalonesa se presenta con firmes opciones de alcanzar la final de los 400 estilos, que se disputará hoy mismo, y también la final del 800, en la que competirá Erika Villaécija. Y, además, cargando con una etiqueta de candidata al podio que, posiblemente, esté por encima de las expectativas, al menos si tenemos en cuenta su historial en las grandes citas.
No hay límites
Una apuesta tan alta llevará a Belmonte a someterse a un desgaste físico sin precedentes y a competir en 14 carreras en el margen de una semana si quiere entrar en todas las finales, incluso a tener que nadar hasta tres veces el mismo día, por ejemplo en la cuarta jornada de competición, cuando le coincidirán las series y las semifinales de los 200 mariposa y la posibilidad de la final de los 200 estilos.
«Sabemos que es un calendario muy exigente, casi una locura, pero no queremos ponernos ningún tipo de límites», cuenta su técnico en el CN Sabadell, Fred Vergnoux. «Llegamos a plantearnos competir solo en el 400 estilos y en el 800, las dos pruebas en las que cuenta con más posibilidades de llegar a la final. Pero Mireia funciona mejor cuando está bajo presión», dice el preparador francés.
Belmonte es la punta de lanza de un equipo que mira de reojo a Aschwin Wildeboer, sin querer levantar mucho la voz sobre sus aspiraciones en el 100 espalda, que cree en las posibilidades de que Erika Villaécija pueda brillar no solo en el 800, sino también en la prueba de los 10 kilómetros de aguas abiertas y que confía en la progresión de Marina García para pelear por la final de los 200 braza. «Llego bien y con muchas ganas. Después de la experiencia de Atenas y de Pekín, sé que tengo una buena oportunidad», asegura Villaécija.