Bajó ayer sonriente por la rampa de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Bajó sonriente, tranquilo, relajado, con elegante y moderna ropa de calle, bastante más delgado que de costumbre (ha perdido cuatro kilos), arropado por cuatro amigos enfundados en un chándal rojo que querían acompañarle en un acto que trascendía del fútbol. Iba David Villa tranquilo, sintiéndose cada vez más futbolista, pese a no ser titular ni con el Barça ni con España («¡quiero jugar ya!, ¡estoy preparado para jugar!», dijo), extrañado de habitar en el banquillo, un lugar inhóspito para un goleador tan reputado como él.
'La Roja' solidaria 8 Del Bosque, Alba, Juanfran y Pedro, con el libro solidario, ayer en Las Rozas. @_PEDRO17_ // PACO CAMPOS / EFE
'La Roja' solidaria 8 Del Bosque, Alba, Juanfran y Pedro, con el libro solidario, ayer en Las Rozas. @_PEDRO17_ // PACO CAMPOS / EFE
'La Roja' solidaria 8 Del Bosque, Alba, Juanfran y Pedro, con el libro solidario, ayer en Las Rozas. @_PEDRO17_ // PACO CAMPOS / EFE
Información publicada en la página 41 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 16 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Iba Villa feliz al encuentro con los periodistas para dar proyección pública a una obra, Relats Solidaris, de la que es algo más que un padrino. No solo puso hace meses su insólito rostro lleno de oro delante del objetivo de Jordi Cotrina, el fotógrafo de EL PERIÓDICO, sino que difunde la idea con un entusiasmo contagioso, empeñado en alcanzar cuantos más medios económicos mejor para construir un espacio joven para el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Por cada libro, que se puede comprar por 10 euros en los centros de El Corte Inglés, Villa conquista un pequeño y, al mismo tiempo, gran espacio de ilusión para esos niños enfermos.
Horas y horas de trabajo
Llegó ayer Villa tranquilo a esa sala para divulgar ese mensaje solidario, como hizo ya en los días previos al pasado Sant Jordi en Barcelona, arropado por Reina y Jordi Alba, que tomaron asiento en la primera fila de la sala. En la segunda, con libros en las manos, sin para de pasar páginas, Pedro y Juanfran escuchaban atentamente las palabras de su amigo. Eran los cuatro hombres de rojo que escoltaban al Guaje en ese acto solidario. «Estoy bien, muy contento porque durante estos meses de lesión me he dado cuenta de que he tenido mucha suerte», contó el delantero asturiano. ¿Suerte, si se rompió la tibia izquierda en Japón hace ya casi 10 meses y aún no es titular?
«Es una lesión muy grave, muchos incluso han tenido que dejar su carrera. Lo he conseguido después de muchas horas de trabajo y de tener la suerte de rodearme de los mejores. Tengo las mismas sensaciones de antes de la lesión y eso no era fácil», dijo feliz de que las manos de Ramón Cugat, el médico que lo operó, y el oficio y la paciencia de Emili Ricart, el fisioterapeuta que le acompañaba en sus largos paseos por los alrededores del Hotel La Mola, subiendo y bajando la montaña, han sido claves.
«Todos están conmigo»
Ahí, al pie de esa montaña de Terrassa, Villa ha ido reconstruyendo esa tibia izquierda, inquieto porque le toca vivir en el banquillo y no juega ni un minuto en el clásico con el Madrid. «Está claro que quizá por el hecho de no estar acostumbrado, afortunadamente, hace que pueda tener menos paciencia. Pero debo tener un poquitín más de paciencia», se dijo a sí mismo el delantero. «Tengo que pensar que todos están conmigo, tanto en el Barça como en la selección. Ahora estoy feliz. Y en la intimidad sonrío más, soy tímido». Solo le falta lo único que pide. Volver a jugar.