Este Alejandro Valverde no es aquel ciclista rematador, capaz de ganar en cualquier terreno; daba igual la montaña, las llegadas en cuesta y hasta en un esprint si se lo proponía. Le llaman Bala Verde, pero por desgracia ahora está muy lejos de ser un proyectil sobre una bici, de los que no miran hacia atrás cuando ataca.
Información publicada en la página 51 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 13 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La 18ª posición que ocupa en la general no es la suya. Él vino al Tour con todas las intenciones. «Lo intentaré y confío en la montaña. Solo gana uno, pero si no puedo con el jersey amarillo pelearé por el podio». Así lo dijo al partir. Ayer consiguió colarse en la fuga triunfadora del día, donde también estuvo el francés Pierre Rolland, el ganador de la etapa. Sin embargo, a mitad de la ascensión de la Croix de Fer, Valverde no aguantó el ritmo de los escapados y se rezagó. Luego fue atrapado por el pelotón AVE del Sky y allí se mantuvo hasta que se tensó la carrera en los primeros kilómetros de la ascensión final a La Toussuire.
«Ha sido el día que más he sufrido en la bici». Así lo confesó en meta. Lo cierto es que lo pasó muy mal. Ha tratado de reestablecerse de las heridas, pero los golpes por las caídas de la primera semana le siguen pasando factura. Él continúa animado y habla de recuperarse en los Pirineos. «Mientras me queden fuerzas pelearé por una victoria de etapa. Si puedo intentaré fugarme de nuevo». El gran Valverde, de haber entrado en la fuga buena, jamás habría quedado descolgado por corredores que se encuentran un escalón por debajo del suyo.
Preparado para los Alpes
La jornada de descanso, el pasado martes, se la pasó en un idílico hotel rodeado de viñedos de Beaujolais, estudiando al detalle la etapa del miércoles y la de ayer. Hasta habló por teléfono con Pedro Delgado, amigo suyo, al que le pidió consejo e intercambio opiniones de cómo era mejor afrontar el paso del Tour por los Alpes. «Está muy motivado. Lo intentará», explicó Delgado tras hablar con Valverde.
Lo cierto es que, al margen de las heridas, que son muchas, sobre todo los golpes en los muslos, Valverde lleva sin disputar una ronda de tres semanas desde que ganó la Vuelta del 2009 y no acudía al Tour desde el 2008. Su rocambolesca sanción le mantuvo inactivo desde mayo del 2010 hasta enero del 2012. «Por esta época del año pasado ya estaba entrenando a tope para regresar al máximo nivel», contó su director, Eusebio Unzué.
El retorno no pudo ser más efectivo: ganó la etapa reina de la ronda australiana, la Vuelta a Andalucía y fue tercero de la París-Niza. Allí cogió una infección vírica que lo dejó muy tocado y encima se dio un gran trompazo en la Volta que cortó su progresión. La falta de competición, aliada a las caídas, lo está mermando. Sabe que será el jefe de la selección española en los Juegos de Londres y sigue empeñado en liarla en los Pirineos. ¿Podrá?