algún día tenía que producirse lo que hace un tiempo no muy lejano se habría considerado un imposible, un milagro: Purito Rodríguez, líder de la Vuelta tras una contrarreloj. Hace dos años habría sido una noticia irreal. En la ronda española del 2010, el corredor catalán se dejó hasta el carnet de identidad y más de seis minutos en la crono final de la prueba, de una Vuelta que sigue al rojo vivo, con Purito al frente, pero con Alberto Contador a un solo segundo del ciclista catalán. Y, tras ellos, Chris Froome pisándoles los talones; con Alejandro Valverde, a menos de un minuto. Ya no quedan más contrarrelojes, solo montaña y más montaña, en Galicia, en Asturias, en Cantabria, en Castilla y León y en Madrid.
Purito, ayer, instantes antes de cruzar la línea de llegada en la meta de Pontevedra, donde salvó el jersey rojo de líder. REUTERS / MIGUEL VIDAL
Información publicada en la página 38 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 30 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hacía tiempo que no se veía una etapa cronometrada tan vibrante. En el pasado Tour, en las dos que se programaron, solo hubo un corredor: Bradley Wiggins. El resto no le hizo sombra. Y en el Giro, a Purito, en las calles de Milán, cuando solo le quedaba recoger la copa de campeón, en el mismo ambiente de ayer, todo se esfumó. Adiós al sueño que ahora mantiene y con mucha firmeza para triunfar en Madrid. «Ya dije que venía a por la victoria. He dado un paso de gigante, aunque con Contador, tengo el diablo en la oreja».
HOY, ETAPA FAVORABLE / Hoy tendrá, de nuevo, una cuesta durísima y corta, como a él le gusta, para ganar unos segundos, gracias a unas bonificaciones (12 segundos para el vencedor) que pueden jugar un papel determinante en lo que queda de carrera. Purito está en la madurez de su carrera deportiva. Se le escapó el Giro por apenas 16 segundos, renunció al Tour porque el recorrido no le gustaba y en la Vuelta no quiere otra cosa que regresar a Andorra con el jersey rojo en la maleta. ¿Lo tendrá fácil? Ni mucho menos. ¿Es un imposible? Qué va. Él es uno de los cuatro magníficos que aspiran al triunfo, pero en este momento, y gracias a un mínimo segundo de renta, un segundo de optimismo, es el que se encuentra con la moral más elevada. Solo hacía falta verlo ayer, cómo sonreía de oreja a oreja mientras recibía un jersey rojo que la mayoría, él incluido, daba por perdido antes de la contrarreloj.
Purito, tras su fracaso en la contrarreloj final de la Vuelta 2010, vio que debía entrenar en la especialidad si quería, ya no ganar, sino al menos salvar los podios en las rondas por etapas. Incluso le iba el prestigio como ciclista, quedar como un corredor imposible: que tome tiempo en la montaña que ya lo perderá en las cronos. En el 2010, se le recuerda entrenando como un loco por todas las cumbres de Andorra con su entonces compañero Vladimir Karpets. «A ver cuándo te pasas por mi hotel a recoger la cabra». La cabra es como llaman los ciclistas a la bici de contrarreloj. Karpets la tuvo 15 días en su hotel de Soldeu y Purito no vio entonces ni las cabras salvajes.
Es verdad que el recorrido de ayer, con un puerto complicado y un descenso técnico a mitad de los 39,4 kilómetros de recorrido, era el menos malo para el catalán. Prácticamente todo el tiempo que cedió en relación a sus tres rivales de la general y al ganador de la etapa, el sueco del Astana Fredrik Kessiakoff, lo perdió en los primeros 13 kilómetros iniciales de perfil llano.
LAS SENSACIONES / Y allí fue donde Contador se destapó para demostrar que va, que irá a más, y que es el mejor y más adelantado para despertar a Purito del sueño. «Estoy muy contento porque lo importante ha sido comprobar que las sensaciones son buenas. Pero Purito ha hecho una gran contrarreloj y hay que reconocerlo».
Froome, en cambio, estuvo por debajo de lo que se esperaba de él. Quizá Valverde tenía razón cuando dijo que no lo vio fino el domingo pasado en la ascensión al castillo de Montjuïc. ¿Ya ha comenzado a notar el desgaste por el Tour y los Juegos? Hoy se podrá volver a comprobar en la ascensión final al Mirador de Ézaro, en Galicia, con rampas de hasta el 25%, un perfil final que le viene como anillo al dedo también a Valverde, quien ayer, más que aceptable en la contrarreloj, volvió a lamentar el tiempo perdido en la caída de La Rioja. «Si no llega a ocurrir aquel incidente igual sería el líder de la Vuelta».